Un clásico francés con carne tierna y salsa cremosa de pimienta negra

El filet mignon con salsa de pimienta es un plato emblemático de la cocina francesa que combina la suavidad del lomo de ternera con la intensidad picante de la pimienta negra. Originario de la región de Borgoña, este plato representa la elegancia y sofisticación de la gastronomía gala, donde la calidad de los ingredientes y la técnica de cocción son fundamentales. La carne de filet mignon, conocida por su textura tierna y magra, se complementa perfectamente con una salsa cremosa que realza su sabor sin opacarlo.
La salsa de pimienta, o 'sauce au poivre', es una preparación clásica que utiliza granos de pimienta negra machacados para liberar sus aceites esenciales y aromas. Esta técnica permite que el picante se distribuya de manera uniforme en la salsa, creando un equilibrio perfecto con la nata y el brandy. La combinación resulta en una experiencia sensorial donde cada bocado ofrece primero la suavidad de la carne, seguida por el calor gradual de la pimienta y finalmente la riqueza cremosa de la salsa.
En cuanto a textura, el filet mignon debe cocinarse a punto medio para mantener su jugosidad interior mientras se forma una costra dorada en el exterior. La salsa debe tener una consistencia sedosa que cubra la carne sin ser demasiado espesa, permitiendo que los sabores se integren armoniosamente. La presentación tradicional incluye rodajas de filet mignon bañadas en salsa, acompañadas de guarniciones clásicas como puré de patatas o espárragos verdes.
Para una presentación elegante, se recomienda servir el filet mignon en platos calientes para mantener la temperatura ideal. Decorar con unas ramitas de tomillo fresco o perejil picado añade un toque de color y frescura. Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresar a los comensales con una preparación clásica pero siempre actual.
El secreto del éxito de este plato reside en la calidad de la carne y en el momento justo de cocción. Es importante dejar reposar la carne después de cocinarla para que los jugos se redistribuyan, asegurando que cada porción sea igualmente jugosa. La salsa debe prepararse en el mismo sartén donde se cocinó la carne para capturar todos los sabores caramelizados del fondo de cocción.
Este plato representa la esencia de la cocina francesa: técnica precisa, ingredientes de primera calidad y sabores equilibrados. Es una opción ideal para quienes aprecian la carne de res en su máxima expresión, combinada con una salsa que realza sin dominar. Una experiencia culinaria que transporta directamente a los mejores restaurantes parisinos.
Sustituye los granos de pimienta negra por pimienta verde en conserva y añade un chorrito de vino blanco en lugar de brandy.
Añade 200 g de champiñones laminados al sofrito de chalota para una salsa más sustanciosa.
Incorpora 1 cucharada de mostaza de Dijon a la salsa junto con la nata para un sabor más complejo.
Guarda la carne y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Calienta la salsa a fuego lento y recalienta la carne en el horno a 150°C durante 10 minutos.
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