Un clásico sencillo y elegante para cualquier ocasión

El filete de ternera a la plancha con rúcula es un plato que combina la tradición culinaria española con la frescura de las hojas verdes. Esta preparación destaca por su simplicidad y elegancia, permitiendo que los sabores naturales de la carne de calidad brillen por sí mismos. La ternera, cocinada a la perfección en la plancha, desarrolla una costra dorada y jugosa que contrasta maravillosamente con la textura crujiente y ligeramente picante de la rúcula fresca.
Originario de la cocina mediterránea, este plato representa la filosofía de utilizar ingredientes de primera calidad con preparaciones mínimas. La ternera debe ser de buena calidad, preferiblemente de cortes como el solomillo o el lomo alto, que ofrecen una textura tierna y un sabor intenso. La plancha es el método ideal para sellar los jugos de la carne sin necesidad de añadir grasas adicionales, creando una superficie caramelizada que realza el sabor natural.
La rúcula, con su característico sabor ligeramente picante y amargo, aporta un contraste refrescante que corta la riqueza de la carne. Esta combinación de texturas y sabores crea una experiencia gastronómica equilibrada donde cada bocado ofrece una armonía entre lo cálido y lo fresco, lo tierno y lo crujiente. El aliño sencillo de aceite de oliva virgen extra y limón realza ambos componentes sin enmascarar sus cualidades naturales.
Para la presentación, se recomienda servir los filetes recién hechos sobre un lecho generoso de rúcula, permitiendo que los jugos de la carne impregnen ligeramente las hojas. Se puede acompañar con unas láminas finas de parmesano o grana padano para añadir un toque salado, y unas gotas de reducción de balsámico para un punto de acidez y dulzor. Este plato es perfecto tanto para una cena rápida entre semana como para una ocasión especial donde se busca impresar con poco esfuerzo.
El secreto del éxito reside en la calidad de los ingredientes y en el punto exacto de cocción de la carne. La ternera debe estar a temperatura ambiente antes de cocinarla y la plancha debe estar bien caliente para sellar rápidamente la superficie. Un reposo breve después de la cocción permite que los jugos se redistribuyan, garantizando una carne jugosa en cada corte. La rúcula debe añadirse en el último momento para mantener su frescura y textura crujiente.
Este plato no solo es delicioso sino también nutritivo, combinando proteínas de alta calidad con las vitaminas y minerales de las hojas verdes. Es una opción versátil que se puede adaptar a diferentes gustos y preferencias, manteniendo siempre su esencia mediterránea. La combinación de sabores simples pero bien ejecutados hace de esta receta un clásico atemporal que nunca pasa de moda.
Añade 2 cucharadas de vinagre balsámico a una sartén pequeña y reduce a fuego lento hasta que espese ligeramente. Rocía sobre los filetes antes de servir.
Añade tomates cherry cortados por la mitad a la plancha durante los últimos 2 minutos de cocción de la carne para dar un toque dulce y ácido.
Coloca una loncha de queso provolone o gruyère sobre cada filete durante el último minuto de cocción para que se derrita ligeramente.
Guarda los filetes cocidos y la rúcula por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. La carne se puede recalentar suavemente en una sartén a fuego bajo. La rúcula es mejor consumirla fresca.
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