Un clásico reconfortante con carne jugosa y verduras caramelizadas

El filete de ternera a la plancha es un plato clásico de la cocina española que combina la sencillez de preparación con resultados exquisitos. Esta receta presenta cortes de ternera de alta calidad cocinados a la perfección en plancha, acompañados de zanahorias glaseadas con miel y mantequilla que aportan un contraste dulce y terroso perfecto para equilibrar la intensidad de la carne.
La ternera utilizada debe ser de buena calidad, preferiblemente de cortes como el solomillo o el lomo alto, que ofrecen una textura tierna y jugosa cuando se cocinan correctamente. El secreto está en dejar que la carne alcance temperatura ambiente antes de cocinarla y sellarla rápidamente a fuego alto para crear esa costra dorada exterior que sella los jugos en el interior.
Las zanahorias glaseadas son el acompañamiento ideal, transformando una humilde verdura en un manjar caramelizado. El proceso de glaseado con miel, mantequilla y un toque de caldo realza el dulzor natural de las zanahorias mientras mantiene cierta firmeza en su textura. Este contraste entre lo salado de la carne y lo dulce de la verdura crea una armonía de sabores realmente memorable.
Para la presentación, se recomienda cortar la carne en rodajas diagonales y disponerlas sobre un lecho de las zanahorias glaseadas, decorando con unas ramitas de tomillo fresco o perejil picado. El jugo de la carne que queda en la plancha puede reducirse ligeramente con un chorrito de vino tinto y verterse sobre los filetes para intensificar los sabores.
Este plato es perfecto para una comida familiar de domingo o para impresionar a invitados sin complicaciones excesivas en la cocina. La combinación de proteínas de alta calidad con verduras nutritivas lo convierte en una opción equilibrada que satisface tanto el paladar como las necesidades nutricionales.
Un consejo importante es dejar reposar la carne unos minutos después de cocinarla antes de servir. Este paso permite que los jugos se redistribuyan por toda la pieza, garantizando que cada bocado sea igualmente jugoso y tierno. Las zanahorias pueden prepararse con antelación y recalentarse suavemente, lo que facilita la organización del menú.
Después de cocinar la ternera, añade 100 ml de vino tinto a la plancha para desglasar, raspando los fondos caramelizados. Reduce a la mitad y añade 50 ml de caldo de carne. Cocina hasta espesar ligeramente y vierte sobre los filetes.
Añade 1 cucharadita de comino molido y 1/2 cucharadita de canela a las zanahorias mientras se glasean para un perfil de sabor norteafricano.
En lugar de zanahorias glaseadas, prepara un puré cocinando las zanahorias hasta que estén muy tiernas, triturándolas con mantequilla, nata y un toque de nuez moscada.
Guarda la ternera y las zanahorias por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. La ternera cocinada puede recalentarse suavemente en el microondas o en una sartén a fuego bajo, pero es preferible consumirla fría en ensalada para mantener su textura. Las zanahorias se conservan bien durante 3-4 días.
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