Clásico postre cremoso preparado con la ayuda del robot de cocina

El flan de vainilla es uno de los postres más tradicionales y queridos de la repostería española, con una historia que se remonta a la época romana. Esta versión moderna aprovecha las ventajas del Thermomix para lograr una textura perfectamente suave y homogénea, eliminando los grumos y asegurando una cocción uniforme. El resultado es un postre sedoso que se deshace en la boca, con ese característico sabor a vainilla que evoca recuerdos de la infancia y momentos familiares especiales.
La clave de este flan reside en el equilibrio perfecto entre la cremosidad de la leche y los huevos, y el delicado aroma de la vainilla. La preparación en Thermomix simplifica enormemente el proceso, permitiendo que incluso los cocineros menos experimentados puedan lograr resultados profesionales. El caramelo líquido que cubre el molde aporta ese contraste dulce y ligeramente amargo que complementa a la perfección la suavidad del flan.
En cuanto a textura, este flan destaca por su consistencia firme pero tierna, que se balancea delicadamente al mover el molde. No debe ser demasiado denso ni demasiado líquido, sino encontrar ese punto justo donde se mantiene la forma pero se corta con suavidad. La vainilla, preferiblemente natural en vaina, impregna toda la preparación con su aroma característico, mucho más intenso y auténtico que los extractos artificiales.
Para la presentación, se recomienda desmoldar el flan justo antes de servir, permitiendo que el caramelo fluya por los lados creando un efecto visual muy atractivo. Se puede acompañar con unas hojas de menta fresca o unas frambuesas para añadir un toque de color. La temperatura ideal es fría pero no helada, para apreciar todos los matices de sabor y textura.
Este postre es perfecto para cerrar una comida especial, ya que su sabor no es excesivamente empalagoso y deja una sensación refrescante en el paladar. La versatilidad del flan permite servirlo en ocasiones formales como cenas de gala, pero también en reuniones familiares informales donde todos disfrutarán de este clásico reinventado.
Un consejo importante es dejar reposar el flan en el refrigerador durante al menos 4 horas, aunque idealmente toda la noche, para que adquiera la consistencia perfecta. Este tiempo de reposo permite que los sabores se integren completamente y que la textura se estabilice, resultando en un postre impecable que sorprenderá a todos los comensales.
Añade 2 cucharadas de café soluble o 50ml de café espresso fuerte a la mezcla de leche.
Sustituye 250ml de la leche por leche de coco y añade coco rallado a la mezcla.
Añade la ralladura de una naranja y 2 cucharadas de su zumo a la mezcla del flan.
Conservar en el refrigerador cubierto con papel film o en un recipiente hermético. Se mantiene en perfectas condiciones hasta 3 días.
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