Un clásico postre español con el toque aromático del anís

El flan de anís es una deliciosa variante del tradicional postre español que incorpora el sabor y aroma característico del anís, una bebida muy popular en la gastronomía mediterránea. Este postre combina la suavidad de la crema de huevo con el toque dulce y aromático que proporciona el anís, creando una experiencia sensorial única que evoca recuerdos de cocinas tradicionales y celebraciones familiares.
La textura del flan perfecto debe ser sedosa, suave y temblorosa, con un equilibrio perfecto entre firmeza y cremosidad. El caramelo líquido que cubre el molde se transforma en una capa dorada y brillante que contrasta maravillosamente con la crema pálida del flan, añadiendo un toque de dulzura extra que complementa el sabor del anís.
El anís utilizado puede ser tanto anís seco como anís dulce, dependiendo de las preferencias personales. El anís seco aporta un sabor más intenso y herbal, mientras que el anís dulce ofrece notas más suaves y aromáticas. Esta versatilidad permite adaptar la receta a diferentes paladares y ocasiones.
Para la presentación, se recomienda desmoldar el flan sobre un plato con bordes altos para contener el caramelo líquido. Se puede decorar con unas gotas de anís adicionales, unas ramitas de menta fresca o incluso con unas semillas de anís estrellado que realcen el tema principal del postre. Servir frío pero no excesivamente helado para apreciar todos los matices de sabor.
Este postre es ideal para finalizar comidas especiales, ya que su sabor no es demasiado pesado y deja una sensación refrescante en el paladar. La combinación de huevos, leche y azúcar cocidos al baño maría garantiza una textura homogénea y sin burbujas, característica esencial de un buen flan tradicional.
El secreto para un flan perfecto reside en la paciencia durante la cocción y el enfriamiento. Nunca hay que apresurar el proceso de desmoldado, ya que un flan demasiado caliente puede romperse fácilmente. Dejar reposar en la nevera durante al menos 4 horas asegura la consistencia ideal y permite que los sabores se integren completamente.
Añade 2 cucharadas de café espresso concentrado a la mezcla de huevos para un sabor más complejo.
Sustituye el anís por 2 cucharaditas de extracto de anís y añade 60 ml más de leche.
Prepara la misma receta en 6 moldes individuales y reduce el tiempo de horneado a 30-35 minutos.
Conservar en el molde cubierto con papel film en la nevera. Una vez desmoldado, consumir en 24 horas. No congelar ya que afectaría la textura cremosa.
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