Un guiso tradicional mexicano con flores de calabaza tiernas en salsa de jitomate

La flor de calabaza guisada es un platillo emblemático de la cocina mexicana que celebra la temporada de lluvias cuando las flores de calabaza están en su máximo esplendor. Este guiso combina la delicadeza de las flores con la riqueza de una salsa de jitomate casera, creando una armonía de sabores que va desde lo terroso hasta lo ligeramente dulce de las flores.
Las flores de calabaza, también conocidas como flores de ayote, tienen una textura suave y delicada que se deshace en la boca, mientras que la salsa de jitomate aporta cuerpo y acidez equilibrada. Tradicionalmente se prepara en temporada de lluvias cuando las flores están más frescas y abundantes, siendo un platillo que muchas familias mexicanas esperan con ansias cada año.
La preparación es relativamente sencilla pero requiere cuidado al manipular las flores, ya que son muy frágiles. Se recomienda limpiarlas suavemente sin sumergirlas completamente en agua para evitar que pierdan su sabor y textura característicos. El secreto está en cocinarlas justo el tiempo necesario para que mantengan su forma pero estén perfectamente cocidas.
Para la presentación, se sirve tradicionalmente en platos hondos acompañado de arroz blanco y tortillas de maíz recién hechas. La combinación de colores es hermosa: el verde intenso de las flores contrasta con el rojo de la salsa y el blanco del queso fresco espolvoreado al final. Es un platillo que no solo alimenta el cuerpo sino también el alma con sus colores vibrantes y aromas reconfortantes.
Este guiso es perfecto para compartir en familia y representa la esencia de la cocina de temporada mexicana. Cada bocado transporta a los mercados tradicionales donde las flores se venden en ramilletes cuidadosamente atados, listas para convertirse en este delicioso manjar. Es un platillo que celebra la generosidad de la tierra y la sabiduría culinaria transmitida por generaciones.
Añade 1/2 taza de crema espesa al final de la cocción para una versión más cremosa.
Agrega 1 taza de granos de elote fresco cuando integres la salsa para más textura y dulzura.
Incluye 2-3 chiles serranos en la salsa para un guiso más picante.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente a fuego bajo antes de servir, añadiendo un poco de agua si es necesario.
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