Un pan italiano esponjoso con el aroma del orégano y el toque dulce de las pasas

La focaccia es un pan plano italiano que se originó en la región de Liguria, conocido por su textura esponjosa y su característico aceite de oliva. Esta versión con orégano y pasas combina lo salado y lo dulce de forma magistral, creando un pan versátil que puede servirse como acompañamiento o como base para sándwiches gourmet.
La masa de esta focaccia es ligera y aireada gracias a un largo proceso de fermentación que desarrolla sabores complejos. El orégano aporta su aroma herbal y mediterráneo, mientras que las pasas añaden toques de dulzura que contrastan perfectamente con la sal marina y el aceite de oliva virgen extra. La textura es crujiente por fuera y tierna por dentro, con esos característicos agujeros que atrapan el aceite de oliva.
Para lograr la auténtica focaccia italiana, es fundamental trabajar la masa con paciencia y respetar los tiempos de reposo. El aceite de oliva no solo se usa para engrasar la bandeja, sino que también se incorpora a la masa y se rocía abundantemente por encima antes de hornear, creando esa corteza dorada y brillante tan característica.
La presentación tradicional incluye los dedos hundidos en la masa antes de hornear, creando esos hoyuelos que se llenan de aceite y hierbas. Se puede servir caliente recién salida del horno o a temperatura ambiente, acompañada de aceitunas, quesos italianos o simplemente con un buen aceite de oliva para mojar.
Este pan es perfecto para compartir en reuniones familiares o como parte de una tabla de antipasti. Su versatilidad permite disfrutarlo desde el desayuno hasta la cena, y combina especialmente bien con vinos blancos italianos como el Pinot Grigio o el Vermentino.
Un consejo importante es usar agua tibia pero no caliente para activar la levadura correctamente, y siempre trabajar en un ambiente cálido para favorecer la fermentación. La focaccia recién horneada se conserva bien durante 2-3 días envuelta en papel de aluminio, aunque es en su punto máximo de sabor cuando está recién hecha.
Sustituye las pasas por aceitunas negras deshuesadas y el orégano por romero fresco. Añade ajo en láminas para un toque aromático.
Omite el orégano y la sal marina. Añade 100g de chips de chocolate negro a la masa y espolvorea azúcar moreno por encima antes de hornear.
Sustituye 200g de harina blanca por harina integral. Añade una mezcla de semillas (sésamo, girasol, calabaza) por encima antes de hornear.
Envuelve la focaccia en papel de aluminio o guárdala en una bolsa de papel. Para recalentar, coloca en horno a 180°C durante 5-10 minutos.
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