Pan italiano esponjoso con hierbas frescas, paso a paso

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en la temperatura del agua. Si está demasiado caliente, matará la levadura; si está fría, la fermentación será eterna. Debe estar tibia, como para un biberón. Disuelve bien la levadura en ella antes de mezclarla con la harina de fuerza y la sal. Un error frecuente es echar la sal directamente sobre la levadura, lo que puede ralentizarla. Mezcla primero la harina con la sal, y luego añade el líquido con la levadura ya disuelta y el aceite de oliva virgen extra.
El amasado es clave para la textura. No te conformes con que se junten los ingredientes; amasa durante los 10-15 minutos indicados hasta que notes que la masa se despega de las manos y de la mesa, se vuelve elástica y suave al tacto. Si usas una amasadora, el gancho debe hacer el trabajo, pero vigílala. Forma una bola y déjala en un bol engrasado con un poco de aceite, tápala con un paño húmedo o film y búscale un lugar cálido y sin corrientes para esa primera fermentación de 1 hora. Que doble su volumen es la señal, no el reloj.
Mientras fermenta, prepara el aceite aromático. Pica finamente el perejil fresco, las hojas de romero y los ajos. Mézclalos con las 2 cucharadas de aceite de oliva. Esto potencia mucho más el sabor que espolvorear las hierbas secas directamente sobre la masa. Para extenderla, no necesitas rodillo. Engrasa bien la bandeja de horno, coloca la bola de masa en el centro y, con las yemas de los dedos, empuja y estira suavemente desde el centro hacia los bordes hasta lograr un grosor uniforme de unos 2 cm. No fuerces; si la masa se resiste y se encoge, déjala reposar 5 minutos y vuelve a intentarlo.
Ahora viene el gesto característico: haz hoyuelos por toda la superficie presionando con las yemas de los dedos. No tengas miedo de hundirlos bien; así se crean esos alveolos que después atraparán el aceite. Distribuye el aceite con hierbas por toda la superficie, que se cuele en los hoyuelos, y espolvorea la sal gruesa. Esta segunda fermentación en la bandeja, de otros 30 minutos, es la que le da el volumen final y la esponjosidad. No la saltes.
Para el horneado, el horno debe estar bien caliente. Precaliéntalo a 220°C con calor arriba y abajo. La focaccia necesita ese golpe de calor inicial para crecer y dorarse. Hornéala durante 20-25 minutos. Estará lista cuando la veas bien dorada y al tocarla suene a hueco. Sácala y, aunque tentará comértela al momento, déjala enfriar unos minutos sobre una rejilla. Así la base no se reblandece y los sabores se asientan. Se conserva bien un par de días envuelta en un paño, y para recalentarla, un minuto en el horno o tostadora le devuelve el crujiente.
Añadir tomates cherry partidos por la mitad y aceitunas negras antes de hornear
Espolvorear queso parmesano rallado sobre la masa antes de hornear
Sustituir la mitad de la harina por harina integral para una versión más saludable
Guardar en una bolsa de papel o en un recipiente hermético. Para recalentar, colocar en horno a 180°C durante 5 minutos.
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23 de febrero de 2026
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