Pan plano italiano esponjoso con cebolla caramelizada y romero

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: disuelve la levadura y el azúcar en el agua tibia (no más de 40°C) y déjala reposar 5 minutos hasta que haga espuma. Si no ves burbujas, la levadura no está activa y la masa no subirá. Mientras, puedes empezar a caramelizar las cebollas, que es el paso que más tiempo lleva.
El éxito de la masa está en la harina de fuerza y en amasar bien. Mezcla la harina con la sal primero, luego incorpora el agua con levadura y el aceite de oliva. Amasa durante 10-15 minutos hasta que quede suave y elástica. Si se te pega mucho, añade un poco más de harina, pero con cuidado: una masa demasiado seca dará una focaccia densa.
La primera fermentación es clave para el sabor. Deja la masa en un lugar cálido y sin corrientes durante 1-1.5 horas, o hasta que duplique su volumen. No te impacientes; si hace frío en tu cocina, puede tardar más. Mientras, aprovecha para terminar las cebollas: saltéalas a fuego medio-bajo unos 15-20 minutos hasta que estén blandas y doradas, no quemadas.
Al estirar la masa en la bandeja engrasada, si se resiste y se encoge, déjala reposar 10 minutos y vuelve a intentarlo. Luego, haz los hoyuelos presionando con las yemas de los dedos por toda la superficie. Esto no es solo decorativo; crea pequeños pozos donde se acumulará el aceite, dando más sabor y una textura crujiente por fuera.
Tras la segunda fermentación (30-45 minutos más), precalienta el horno a 220°C. Antes de meterla, riega la superficie generosamente con el aceite de oliva restante. Distribuye bien las cebollas y el romero, y espolvorea la sal marina gruesa. Hornea 20-25 minutos, vigilando hacia el final para que se dore pero no se queme.
El error más común es cortarla en caliente. Sácala del horno y déjala enfriar sobre una rejilla al menos 15 minutos. Si la cortas antes, el vapor interior la humedecerá y perderá esa corteza crujiente que tanto trabajo te ha costado conseguir. Se sirve tibia o a temperatura ambiente.
Si te sobra, guárdala en un recipiente hermético a temperatura ambiente 1-2 días. Para recalentarla y que recupere el crujiente, ponla unos minutos en el horno o en una tostadora. Si no tienes romero fresco, puedes usar seco, pero úsalo con más moderación porque su sabor es más concentrado.
Sustituir la cebolla por aceitunas negras deshuesadas y tomates cherry cortados por la mitad.
Añadir queso parmesano rallado o mozzarella en trozos durante los últimos 5 minutos de horneado.
Sustituir la mitad de la harina de fuerza por harina integral para una versión más saludable.
Guardar en un recipiente hermético o bien envuelta en papel de aluminio. Para recalentar, colocar en horno precalentado a 180°C durante 5-10 minutos.
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23 de febrero de 2026
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