Pan italiano esponjoso con aceite de oliva y romero

La focaccia es un pan plano italiano originario de la región de Liguria, conocido por su textura esponjosa y su característico sabor a aceite de oliva. Esta versión de alta hidratación, con aproximadamente un 80% de agua en relación a la harina, produce una miga extraordinariamente abierta y húmeda, con una corteza crujiente y dorada. La técnica de alta hidratación requiere un manejo cuidadoso de la masa, pero el resultado es un pan que se mantiene fresco por más tiempo y tiene una textura incomparable.
El secreto de esta focaccia reside en la paciencia durante el proceso de fermentación. Una larga fermentación en frío desarrolla sabores complejos y mejora la digestibilidad del pan. La masa se caracteriza por ser muy pegajosa y blanda, lo que puede intimidar a panaderos principiantes, pero con las técnicas adecuadas se transforma en un pan espectacular. La alta hidratación permite que se formen grandes alveolos en la miga, creando esa textura aireada y ligera que define a las mejores focaccias.
El sabor de esta focaccia es profundamente satisfactorio: notas de trigo tostado se combinan con la frutalidad del aceite de oliva virgen extra y el aroma herbal del romero fresco. La sal marina en escamas no solo aporta sabor sino también una textura crujiente interesante. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, desde el crujido inicial de la corteza hasta la suavidad esponjosa del interior.
Para la presentación, tradicionalmente se sirve la focaccia cortada en rectángulos o cuadrados generosos. Se puede disfrutar sola como aperitivo, acompañada de aceitunas y vino, o utilizarla como base para sándwiches gourmet. La superficie dorada y las huellas de los dedos características de la focaccia crean un aspecto rústico y apetitoso que invita a compartir.
Esta receta es perfecta para quienes buscan llevar su panadería casera al siguiente nivel. Aunque requiere tiempo y atención, las recompensas son enormes: el aroma que llena la cocina durante la cocción, la satisfacción de crear algo hermoso con tus propias manos y, por supuesto, el placer de compartir un pan extraordinario con familia y amigos.
Un consejo importante: no temas a la masa pegajosa. Utiliza una espátula de silicona y manos ligeramente aceitadas para manipularla, y recuerda que la alta hidratación es precisamente lo que le da a esta focaccia su textura única. La paciencia durante la fermentación se verá recompensada con un sabor y textura que no encontrarás en ningún pan comprado en tienda.
Añade aceitunas negras deshuesadas y tomates cherry partidos por la mitad antes del horneado.
Sustituye el 30% de la harina blanca por harina integral de trigo para un pan más nutritivo.
Añade cebolla caramelizada sobre la masa antes de hornear para un sabor dulce y profundo.
Guarda la focaccia en una bolsa de papel o envuelta en un paño de cocina limpio. No la guardes en plástico ya que la corteza perderá su crujiente. Para recalentar, coloca en horno precalentado a 180°C durante 5-10 minutos.
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