Trucha a la mantequilla con almendras

La Forelle Müllerin, o 'Trucha del molinero', es un clásico de la cocina austriaca que debe su nombre a la harina utilizada para enharinar el pescado, recordando la profesión del molinero. Este plato tradicional de los Alpes combina la delicadeza de la trucha fresca con la riqueza de la mantequilla dorada y el crujiente de las almendras tostadas. La preparación es sencilla pero requiere atención para lograr el punto perfecto donde el pescado queda tierno por dentro y crujiente por fuera.
El sabor de este plato es una armonía de texturas y sabores: la carne blanca y delicada de la trucha se complementa con la mantequilla de almendras que aporta un toque tostado y aromático. La harina forma una capa ligera que se dora en la mantequilla, creando una costra fina que protege la humedad del pescado. El limón fresco corta la grasa de la mantequilla y realza todos los sabores.
La textura es fundamental en este plato: la trucha debe quedar húmeda y desmenuzable, mientras que las almendras aportan un contraste crujiente. La piel del pescado, cuando se cocina correctamente, se vuelve crujiente y deliciosa. La mantequilla debe estar dorada pero no quemada, con un aroma a nuez característico.
Para la presentación, se sirve tradicionalmente sobre un plato grande con la trucha entera, adornada con las almendras tostadas y acompañada de rodajas de limón. Se puede decorar con perejil fresco picado y unas ramitas de eneldo. Es común servirla con patatas hervidas o puré de patatas y verduras de temporada como espárragos o espinacas.
Este plato es ideal para ocasiones especiales pero también se prepara en restaurantes de montaña como comida reconfortante después de un día de senderismo. La frescura del pescado es crucial, por lo que se recomienda utilizar truchas de río recién pescadas o de muy buena calidad. La técnica de cocción en mantequilla requiere control de temperatura para evitar que se queme.
Un consejo importante es secar muy bien la trucha antes de enharinarla para que la harina se adhiera correctamente y no se forme vapor durante la cocción. También es fundamental no mover el pescado durante los primeros minutos de cocción para que se forme una costra dorada uniforme. La mantequilla debe clarificarse ligeramente antes de añadir las almendras para que no se quemen.
Versión tradicional donde la trucha se cocina en vinagre y vino blanco, adquiriendo un color azulado característico.
Sustituye las almendras por avellanas tostadas y picadas para un sabor diferente.
Usa harina de maíz o de arroz en lugar de harina de trigo para una versión sin gluten.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador por máximo 1 día. Recalienta suavemente en el horno a 180°C durante 10 minutos.
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