El sándwich más icónico de Oporto

La Francesinha es el plato más emblemático de la ciudad de Oporto, Portugal. Se trata de un sándwich monumental que combina varias capas de pan, diferentes tipos de embutidos y carnes, todo ello cubierto con queso fundido y bañado en una salsa picante y cervecera única. Su nombre significa 'pequeña francesa', aunque su tamaño y sabor son todo menos pequeños. Este plato nació en la década de 1960, creado por un emigrante portugués que regresó de Francia y quiso adaptar el croque-monsieur a los gustos portugueses, resultando en una creación mucho más elaborada y contundente.
La textura de la Francesinha es una experiencia multisensorial: el pan tostado cruje ligeramente al cortarlo, revelando las capas jugosas de carne y embutidos. El queso fundido forma una capa dorada y elástica que se estira con cada bocado, mientras que la salsa, espesa y aromática, impregna todo el conjunto con su sabor picante y ligeramente amargo de la cerveza. La combinación de sabores es compleja: la salinidad de los embutidos, la dulzura de la carne de cerdo, el umami del jamón y el toque picante de la salsa crean una armonía que define la gastronomía portuguesa.
La presentación tradicional es en un plato hondo o sopero, con la Francesinha colocada en el centro y bañada generosamente con la salsa caliente. Suele acompañarse con patatas fritas crujientes alrededor, que sirven para mojar en la salsa sobrante. El aspecto debe ser apetitoso: el queso perfectamente fundido y dorado, la salsa brillante y las patatas fritas doradas. Es fundamental servirla inmediatamente después de prepararla, mientras el queso está fundido y la salsa caliente.
Este plato es más que una simple comida; es una experiencia cultural que representa el carácter acogedor y contundente de la cocina portuguesa. Ideal para días fríos o después de una larga jornada, la Francesinha satisface como pocos platos pueden hacerlo. Su preparación requiere atención a los detalles, especialmente en la elaboración de la salsa, que es el alma del plato. Cada restaurante en Oporto tiene su versión secreta de la salsa, transmitida de generación en generación.
Para disfrutarla al máximo, se recomienda comerla con cubiertos, cortando pequeños trozos que incluyan todas las capas. La cerveza fría es el acompañamiento perfecto, ya que contrasta con la riqueza del plato y limpia el palato entre bocados. Aunque es un plato contundente, su sabor único y la satisfacción que proporciona lo convierten en una experiencia culinaria inolvidable que todo amante de la buena comida debe probar al menos una vez en la vida.
Sustituir las carnes por hamburguesas vegetales, seitán o tofu ahumado, y usar caldo de verduras en lugar de caldo de carne
Reemplazar las carnes por gambas, langostinos y trozos de pescado blanco, usando caldo de pescado para la salsa
Guardar la Francesinha sin salsa en un recipiente hermético en el refrigerador. La salsa guardar aparte en otro recipiente. Calentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos y bañar con la salsa calentada por separado.