Un clásico peruano de la región de La Libertad

Los Frejoles a la Trujillana son un plato emblemático de la región de La Libertad en Perú, específicamente de la ciudad de Trujillo. Esta preparación tiene sus raíces en la cocina mestiza peruana, donde se fusionan ingredientes precolombinos como los frejoles con técnicas e ingredientes traídos por los españoles. Es un plato que refleja la riqueza agrícola de la costa norte peruana y se ha convertido en un símbolo de identidad regional.
El sabor de los Frejoles a la Trujillana es complejo y profundo, con una base terrosa de los frejoles que se combina armoniosamente con el dulzor natural de la cebolla caramelizada y el ají amarillo. La adición de culantro y comino aporta notas herbales y especiadas que elevan el perfil de sabor. La textura es cremosa pero con cuerpo, gracias a la cocción lenta que permite que los frejoles se deshagan parcialmente mientras mantienen su integridad.
La presentación tradicional de este plato es en una fuente honda, adornado con rodajas de huevo duro y aceitunas negras. Se suele acompañar con arroz blanco graneado y una porción de salsa criolla para contrastar con la cremosidad de los frejoles. El color amarillo dorado del plato, proveniente del ají amarillo y la cebolla dorada, es visualmente atractivo y promete una experiencia gastronómica reconfortante.
Para lograr la auténtica textura cremosa, es fundamental remojar los frejoles durante al menos 8 horas y cocinarlos a fuego lento. El sofrito de cebolla, ajos y ají amarillo debe cocinarse hasta que la cebolla esté bien caramelizada, ya que esto aporta la base de sabor dulce que caracteriza al plato. El culantro fresco se añade al final para mantener su aroma y color vibrante.
Este plato es perfecto para reuniones familiares y ocasiones especiales, aunque también se disfruta como comida diaria en los hogares trujillanos. Su versatilidad permite servirlo tanto en almuerzos formales como en cenas informales, siempre acompañado de arroz y una ensalada fresca. La combinación de proteínas vegetales, carbohidratos y grasas saludables lo convierte en un plato nutritivo y balanceado.
Los Frejoles a la Trujillana no solo alimentan el cuerpo sino también el alma, evocando memorias de hogar y tradición. Cada cucharada transporta a los mercados trujillanos, donde el aroma a culantro y ají amarillo impregna el aire. Es un plato que celebra la herencia culinaria peruana y demuestra cómo ingredientes simples, tratados con respeto y técnica, pueden transformarse en una obra maestra gastronómica.
Añade 300g de carne de res picada al sofrito después de dorar la cebolla, cocinando hasta que la carne esté bien dorada antes de continuar con la receta.
Incorpora 200g de chorizo picado sin piel al sofrito, dorándolo junto con la cebolla para un sabor ahumado y picante.
Guarda los frejoles en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una sartén con un poco de agua o caldo para recuperar la cremosidad.