Un guiso tradicional catalán de carne tierna en salsa cremosa con setas silvestres

El fricandó es un plato emblemático de la cocina catalana que combina la ternura de la carne de ternera con la profundidad de sabor de las setas silvestres. Originario de las zonas rurales de Cataluña, este guiso se preparaba tradicionalmente en días festivos y reuniones familiares, aprovechando los productos de temporada como las setas que crecen en los bosques pirenaicos. La técnica de cocción lenta permite que la carne se deshaga literalmente en la boca, mientras que la salsa adquiere una textura aterciopelada que envuelve cada bocado con su rico sabor.
La combinación de la ternera con las setas crea una sinfonía de sabores terrosos y carnosos, donde la carne aporta su jugosidad y las setas su característico umami. La salsa, espesada con harina y enriquecida con vino blanco y caldo, se convierte en el alma del plato, ligando todos los ingredientes en una armonía perfecta. La textura final es suave y reconfortante, con la carne que se separa fácilmente con el tenedor y las setas que mantienen cierta firmeza para contrastar.
Para la presentación, se recomienda servir el fricandó en platos hondos o cazuelas de barro individuales, acompañado de una guarnición de patatas al vapor o puré de patata cremoso. Se puede decorar con unas hojas de perejil fresco picado y unas setas laminadas salteadas aparte, que aportarán un toque de color y textura crujiente. El aroma que desprende este plato al servirlo es simplemente irresistible, evocando las cocinas tradicionales catalanas.
Un consejo importante es utilizar carne de buena calidad, preferiblemente de la parte del redondo o la falda de ternera, que son cortes ideales para guisos largos. Las setas pueden variar según la temporada: níscalos, setas de cardo o champiñones portobello funcionan excelentemente. La paciencia en la cocción es clave: cuanto más tiempo se cocine a fuego lento, más tierna quedará la carne y más sabrosa la salsa.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales pero también reconforta en días fríos de invierno. Su elaboración requiere cierta dedicación pero los resultados valen cada minuto invertido. La salsa puede prepararse con antelación e incluso sabe mejor al día siguiente, cuando los sabores se han integrado completamente. Sirve este fricandó bien caliente para disfrutar plenamente de su textura y aromas.
Finalmente, el fricandó representa la esencia de la cocina de guiso mediterránea: ingredientes sencillos transformados por el tiempo y la técnica en algo extraordinario. Cada región de Cataluña tiene su versión, algunas añaden piñones o guisantes, pero la combinación básica de ternera y setas sigue siendo la más apreciada. Un plato que habla de tradición, paciencia y el placer de compartir buena comida alrededor de la mesa.
Añade 200g de guisantes congelados durante los últimos 10 minutos de cocción para un toque de color y dulzor.
Tuesta 50g de piñones en una sartén sin aceite y espolvoréalos sobre el plato al servir para añadir textura crujiente.
Sustituye el vino blanco por caldo de verduras adicional y una cucharada de vinagre de manzana para la acidez.
Deja enfriar completamente el fricandó antes de guardarlo en un recipiente hermético. Calienta a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está demasiado espesa.
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