Crepes saladas tradicionales de Bretaña rellenas de jamón, queso y huevo

Las galettes bretonas son una especialidad culinaria originaria de la región de Bretaña, en el noroeste de Francia. Estas crepes saladas se distinguen por su masa elaborada con harina de trigo sarraceno, también conocida como alforfón, que les confiere un color grisáceo característico y un sabor ligeramente terroso y a nuez. Tradicionalmente, las galettes se consumían como alimento básico entre los campesinos bretones debido a la facilidad de cultivo del trigo sarraceno en suelos pobres y su alto valor nutricional.
La textura de una galette bien hecha es fina pero resistente, lo que permite contener generosos rellenos sin romperse. Al cocinarse en una plancha caliente, desarrolla pequeños agujeros en su superficie que atrapan la mantequilla derretida, creando una capa crujiente en los bordes mientras el centro permanece tierno. El contraste entre la masa ligeramente crujiente y los ingredientes jugosos del interior es lo que hace de este plato una experiencia gastronómica única.
Para esta variante, hemos elegido el clásico relleno 'complet' que incluye jamón cocido, queso emmental rallado y un huevo que se cocina directamente sobre la galette. La combinación de sabores es exquisita: la salinidad del jamón se equilibra con la cremosidad del queso fundido, mientras que la yema del huevo aporta una salsa natural que une todos los componentes. El trigo sarraceno añade profundidad al perfil de sabor, creando un plato sustancioso pero no pesado.
La presentación tradicional consiste en servir la galette doblada en forma de cuadrado, mostrando el huevo en el centro. Se acompaña con una ensalada verde simple aderezada con vinagreta de mostaza para contrastar con la riqueza del plato principal. Para una experiencia auténtica, se recomienda comer las galettes con las manos, aunque también pueden disfrutarse con cubiertos.
Un consejo esencial para el éxito de las galettes es dejar reposar la masa al menos dos horas antes de cocinar, permitiendo que la harina de trigo sarraceno hidrate completamente y desarrolle su sabor característico. La temperatura de la plancha también es crucial: debe estar lo suficientemente caliente para que la masa forme inmediatamente pequeños agujeros, pero no tanto que se queme antes de darle la vuelta.
Este plato es perfecto para cenas informales, reuniones familiares o cuando se desea transportar a los comensales a los acantilados de Bretaña a través del paladar. Su versatilidad permite numerosas variaciones de relleno, desde opciones vegetarianas con espinacas y champiñones hasta combinaciones más elaboradas con mariscos, manteniendo siempre la esencia de la tradición bretona.
Sustituir el jamón por espinacas salteadas con ajo y champiñones laminados. Añadir queso de cabra en lugar de emmental.
Rellenar con gambas salteadas, mejillones al vapor y una salsa de nata ligera con eneldo fresco.
Omitir la sal de la masa y rellenar con compota de manzana, crema de castañas y un toque de canela en polvo.
Las galettes cocidas sin relleno pueden almacenarse en el refrigerador entre papel de horno en un recipiente hermético hasta 24 horas. Recalentar en sartén antiadherente antes de rellenar. Las galettes ya rellenas deben consumirse inmediatamente.
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