Galletas crujientes con avellanas tostadas y chocolate

Para que quede de diez, empieza por batir bien la mantequilla con los azúcares. Hazlo durante 3-4 minutos completos hasta que esté pálida y esponjosa. Esto incorpora aire y es la base de la textura perfecta. Si la mantequilla está demasiado fría o no la bates lo suficiente, las galletas quedarán densas.
El siguiente punto clave es no sobremezclar. Cuando añadas la harina tamizada, hazlo en partes y une justo hasta que desaparezca. Si trabajas la masa en exceso, el gluten se desarrolla y las galletas se pondrán correosas. Lo mismo al incorporar el chocolate y las avellanas: movimientos suaves de espátula.
No te saltes el reposo en frío de 30 minutos. Este paso es lo que evita que las galletas se extiendan como un charco en el horno. La mantequilla se solidifica y la masa mantiene la forma. Si tienes prisa, 15 minutos en el congelador pueden servir, pero lo ideal es la nevera.
En el horneado, confía más en la vista que en el temporizador. Sácalas cuando los bordes estén dorados pero el centro aún parezca blando. Entre 12 y 15 minutos suele ser el punto. Se terminarán de hacer con el calor residual fuera del horno. Si las dejas hasta que el centro esté firme, se endurecerán al enfriarse.
Para las avellanas, tuéstalas tú mismo aunque vengan ya tostadas. 8-10 minutos en el horno hasta que huelan a nuez. Sueltan sus aceites y el sabor es mucho más intenso. Pícalas después de enfriar para que no suelten grasa.
Si el chocolate con leche te parece muy dulce, puedes sustituir la mitad por chocolate negro al 70%. Las galletas aguantan bien en un recipiente hermético varios días, pero para recuperar el crujir del primer día, mételas un minuto en el horno precalentado antes de servirlas.
Sustituye la harina de trigo por mezcla de harinas sin gluten y añade 1/2 cucharadita de goma xantana.
Reemplaza la mantequilla por margarina vegetal y el huevo por 1 cucharada de semillas de lino molidas mezcladas con 3 cucharadas de agua.
Sustituye el chocolate con leche por chocolate blanco y añade 50g de arándanos deshidratados.
Almacenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Separar las galletas con papel de hornear si se apilan. No refrigerar para mantener la textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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