Deliciosas galletas crujientes con trozos de nueces de macadamia y cacao amargo

Estas galletas de macadamia y cacao son un clásico reinventado que combina la textura crujiente de las nueces de macadamia con el intenso sabor del cacao amargo. Originarias de la tradición repostera americana, estas galletas han evolucionado para convertirse en un favorito mundial gracias a su equilibrio perfecto entre dulce y amargo.
La macadamia, conocida como la 'reina de las nueces', aporta una textura mantecosa y un sabor delicado que contrasta maravillosamente con la profundidad del cacao. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial única, donde la crocancia de las nueces se funde con la suavidad de la masa de galleta.
La preparación es sencilla pero requiere atención a los detalles para lograr la textura perfecta: crujiente por fuera y ligeramente blanda en el centro. El secreto está en no sobrecocinar las galletas y dejar que se enfríen completamente sobre una rejilla para mantener su textura ideal.
Para la presentación, se recomienda servir las galletas en un plato de madera rústico o en una bandeja de cerámica, acompañadas de una taza de café recién hecho o un vaso de leche fría. También pueden espolvorearse ligeramente con azúcar glas para darles un toque elegante en ocasiones especiales.
Estas galletas son perfectas para compartir en reuniones familiares, como regalo casero o simplemente para disfrutar con una buena lectura. Su aroma mientras se hornean llenará tu hogar de calidez y nostalgia.
Conservadas en un recipiente hermético, mantendrán su frescura y textura durante varios días, aunque es difícil resistirse a comerlas todas de una vez. Son versátiles y permiten múltiples variaciones según los ingredientes disponibles.
Sustituye las chispas de cacao amargo por chocolate blanco picado para un sabor más dulce y cremoso.
Reemplaza la mantequilla por margarina vegetal y los huevos por 2 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 6 cucharadas de agua.
Añade 50g de coco rallado a la masa junto con las nueces para un toque tropical.
Guarda las galletas completamente frías en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Coloca una hoja de papel de hornear entre las capas si las apilas. No refrigeres para mantener la textura crujiente.
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