Crujientes por fuera y tiernas por dentro, listas en minutos

Las galletas con pepitas de chocolate son un clásico de la repostería americana que ha conquistado paladares en todo el mundo. Su origen se remonta a la década de 1930, cuando Ruth Wakefield, propietaria del Toll House Inn en Massachusetts, decidió añadir trozos de chocolate a su receta de galletas de mantequilla. El resultado fue tan exitoso que rápidamente se convirtió en un icono de la cultura culinaria estadounidense, evolucionando hasta convertirse en el postre casero por excelencia que conocemos hoy.
La versión preparada en airfryer ofrece una textura única: crujiente y dorada en el exterior, mientras que el interior mantiene una suave y tierna consistencia que se deshace en la boca. Las pepitas de chocolate se funden parcialmente durante la cocción, creando deliciosos ríos de chocolate que contrastan perfectamente con la masa de galleta. El aroma a mantequilla tostada y chocolate que impregna la cocina mientras se hornean es simplemente irresistible.
La belleza de esta receta radica en su simplicidad y rapidez. A diferencia del horno tradicional, el airfryer permite una cocción más uniforme y rápida, con resultados consistentes en cada lote. La circulación de aire caliente garantiza que cada galleta quede perfectamente dorada por todos lados, sin necesidad de darles la vuelta durante la cocción.
Para la presentación, se recomienda servir las galletas ligeramente templadas, cuando el chocolate aún está suave pero la galleta ya ha adquirido su textura característica. Se pueden disponer en un plato rústico de madera o cerámica, acompañadas de un vaso de leche fría o una bola de helado de vainilla. El contraste entre la galleta caliente y el helado frío crea una experiencia sensorial memorable.
Estas galletas son perfectas para compartir en familia, llevar a reuniones sociales o simplemente disfrutar como un capricho personal. Su versatilidad permite adaptarlas a diferentes ocasiones, desde meriendas informales hasta postres más elaborados. La receta es lo suficientemente flexible como para permitir variaciones según los gustos personales.
Un consejo importante es no sobrecargar la cesta del airfryer, dejando suficiente espacio entre las galletas para que el aire caliente circule libremente. Esto asegura una cocción uniforme y evita que se peguen entre sí. También es fundamental respetar los tiempos de cocción, ya que las galletas continúan cociéndose ligeramente una vez retiradas del airfryer.
Sustituye la mitad de las pepitas de chocolate por nueces picadas para un sabor más tostado y textura crujiente.
Cambia las pepitas de chocolate negro por chocolate blanco y añade arándanos deshidratados para un toque ácido.
Sustituye la harina de trigo por harina de almendra o mezcla sin gluten para una versión apta para celíacos.
Guarda las galletas completamente frías en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Se conservan perfectamente durante 5 días. Para mayor frescura, puedes congelar la masa cruda en bolas y hornear según necesidad.