Un clásico español preparado con ingredientes seguros para celíacos

Las gambas al ajillo son un plato emblemático de la gastronomía española, especialmente popular en la región andaluza y en los bares de tapas de todo el país. Este plato tiene sus raíces en la tradición mediterránea, donde el aceite de oliva, el ajo y el marisco se combinan para crear sabores intensos y aromáticos. La versión sin gluten mantiene toda la esencia del original, utilizando ingredientes certificados y evitando cualquier contaminación cruzada, lo que la hace perfecta para personas con celiaquía o sensibilidad al gluten.
El sabor de estas gambas es una explosión de matices: la dulzura natural de las gambas se combina con la intensidad del ajo, el picante suave de la guindilla y la profundidad del aceite de oliva virgen extra. La textura es clave en este plato: las gambas deben quedar tiernas por dentro pero con un ligero crujiente en su exterior, mientras que el aceite aromatizado se convierte en una salsa deliciosa para mojar pan sin gluten.
La presentación tradicional se realiza en una cazuela de barro individual o en una sartén pequeña, manteniendo el calor y los aromas. Es fundamental servir las gambas inmediatamente después de cocinarlas, humeantes y con el aceite aún burbujeante ligeramente. Se suele acompañar con pan sin gluten tostado para aprovechar el delicioso aceite aromatizado que queda en el fondo.
Este plato es versátil y se puede adaptar a diferentes gustos: para quienes prefieren un sabor más suave, se puede reducir la cantidad de ajo o eliminar la guindilla. También se pueden añadir hierbas frescas como perejil picado al final para dar un toque de frescura y color. La clave del éxito está en la calidad de los ingredientes: gambas frescas o de buena calidad congeladas, aceite de oliva virgen extra y ajos frescos.
Desde el punto de vista nutricional, este plato es una excelente fuente de proteínas de alta calidad, ácidos grasos saludables del aceite de oliva y antioxidantes del ajo. Es bajo en carbohidratos y adecuado para diversas dietas, siempre que se utilicen ingredientes certificados sin gluten. La preparación es rápida, lo que lo convierte en una opción ideal para cenas entre semana o para impresionar a invitados con un plato tradicional pero seguro para todos.
Para una experiencia completa, se recomienda servir estas gambas como tapa principal o como plato único acompañado de una ensalada verde. La combinación de sabores y texturas, junto con la garantía de ser un plato sin gluten, hace de esta receta una opción imprescindible en el repertorio de cualquier cocinero que valore la autenticidad y la inclusividad en la mesa.
Añadir la ralladura de medio limón y un chorrito de su zumo al final de la cocción para un toque cítrico fresco.
Aumentar a 3-4 guindillas y añadir una pizca de cayena en polvo junto con el pimentón.
Añadir pimiento rojo en tiras finas y champiñones laminados junto con los ajos para una versión más completa.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Recalentar suavemente en sartén a fuego bajo, añadiendo un poco de aceite de oliva si es necesario. No congelar, ya que las gambas quedarían duras.
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