Un guiso de garbanzos fácil y sabroso para la olla lenta

El truco que más ayuda en esta receta es remojar bien los garbanzos secos la noche anterior. Si te saltas este paso, quedarán duros por dentro. Escúrrelos y enjuágalos bien antes de usarlos para que no aporten ningún sabor extraño al caldo.
Cuando montes todo en la olla, asegúrate de que el caldo cubra los ingredientes. Si ves que los garbanzos asoman, añade un poco más de agua. La clave está en la cocción lenta: 8 horas a fuego bajo son ideales para que los garbanzos queden tiernos y cremosos. Si tienes prisa, puedes usar la opción de 4 horas a fuego alto, pero el resultado no será tan meloso.
No remuevas durante la cocción, deja que la olla haga su trabajo. Al terminar, retira las ramitas de tomillo y el laurel. Prueba y rectifica de sal. Si el guiso te queda demasiado aguado, cocínalo destapado otros 30 minutos para que espese.
Para servir, el cilantro fresco picado y el aguacate son imprescindibles. Exprime la lima en el cuenco justo antes de comer; ese toque ácido vivo levanta todos los sabores. Si te sobra, guárdalo en la nevera y al día siguiente estará aún más sabroso.
Añade 500g de pechuga de pollo desmenuzada o carne molida de res cocida durante la última hora de cocción.
Incorpora 2 pimientos rojos asados en tiras y 1 taza de maíz dulce durante la última hora de cocción.
Añade 1/2 taza de crema de coco o yogur griego vegetal al final de la cocción para una textura más cremosa.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta en una cazuela a fuego medio o en el microondas antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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