Postre esponjoso con exterior dorado y crujiente

Los gofres belgas son un postre icónico que se originó en Bélgica durante la Edad Media. A diferencia de los gofres americanos más delgados, los belgas se caracterizan por su grosor, esponjosidad y profundos cuadrados que son perfectos para retener siropes, cremas y frutas. Esta versión tradicional utiliza levadura en lugar de polvo de hornear, lo que le da una textura más aireada y un sabor ligeramente fermentado que es distintivo de la auténtica receta belga.
La masa se prepara con una base de harina, huevos, leche y mantequilla derretida, aromatizada con extracto de vainilla y un toque de azúcar. El secreto de su esponjosidad está en dejar reposar la masa para que la levadura actúe, creando pequeñas burbujas de aire que se expanden durante la cocción. El resultado es un gofre con un interior tierno y húmedo, y un exterior dorado y crujiente que se deshace en la boca.
Para lograr la textura perfecta, es crucial calentar bien la gofrera antes de verter la masa. La temperatura adecuada permite que se forme rápidamente una costra exterior mientras el interior permanece esponjoso. Los gofres belgas tradicionales se cocinan hasta obtener un color dorado intenso, casi caramelizado en los bordes, lo que aporta un delicioso contraste de texturas.
La presentación clásica incluye azúcar glas espolvoreado generosamente sobre los gofres calientes, aunque también se pueden acompañar con frutas frescas como fresas o plátano, crema batida, chocolate fundido o sirope de arce. En Bélgica es común servirlos como postre o merienda, a menudo en puestos callejeros donde se preparan al momento y se sirven en papel de estraza.
Para una experiencia auténtica, sirve los gofres inmediatamente después de cocinarlos, cuando aún están calientes y crujientes. Si los preparas con anticipación, puedes recalentarlos ligeramente en el horno para recuperar su textura original. Estos gofres son versátiles y se adaptan a diferentes ocasiones, desde un desayuno especial hasta un postre elegante para cenas.
Añade 50g de cacao en polvo a los ingredientes secos y reduce la harina en 30g.
Incorpora 100g de arándanos o trozos pequeños de manzana a la masa antes de cocinar.
Sustituye la leche por leche vegetal, los huevos por 3 cucharadas de semillas de lino molidas con agua, y la mantequilla por aceite de coco.
Deja enfriar completamente los gofres, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera. Para recalentar, usa el horno a 180°C durante 5 minutos o la tostadora.