Crujiente, nutritiva y lista en media hora

Antes de ponerte con todo, mira esto: el éxito de la granola está en que la mezcla húmeda cubra perfectamente los ingredientes secos. Si ves grumos de avena o frutos secos sin brillo, sigue mezclando. Esa capa uniforme de miel y aceite de coco es lo que garantiza que todo se dore y quede crujiente, no seco o quemado.
Para el horneado, extiende la mezcla en una capa fina y uniforme. Si la amontonas, el centro quedará blando. Remueve cada 10 minutos sin falta. Es el truco para que se dore por igual y no se queme por los bordes. Sácala del horno cuando tenga un color dorado uniforme; seguirá crujiendo más al enfriar.
Añade las cerezas deshidratadas solo al final, cuando la granola esté completamente fría. Si las metes al horno, se pondrán durísimas como piedras. Para conservar el crujido, guárdala en un tarro hermético nada más enfriar.
Si no tienes aceite de coco, puedes usar otro aceite neutro como el de girasol. La miel se puede sustituir por sirope de arce o agave, pero ten en cuenta que el punto de caramelización y el sabor cambiarán ligeramente.
Sustituye la avena por copos de quinoa o mijo para una versión sin gluten. Asegúrate de que todos los ingredientes estén certificados sin gluten.
Reemplaza la miel por sirope de agave o dátiles triturados mezclados con un poco de agua para obtener una versión completamente vegana.
Añade trocitos de chocolate negro una vez que la granola se haya enfriado completamente, para que no se derritan.
Guardar en un lugar fresco y seco, alejado de la luz directa del sol. La granola mantiene su textura crujiente durante aproximadamente 3 semanas.
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23 de febrero de 2026
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