Crujiente, cremosa y con el punto justo de dulzor

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no removerla durante el horneado. La clave para que quede dorada por igual y no se queme por los bordes es remover cada 10 minutos. Extiéndela bien en la bandeja, en una capa uniforme, para que se tueste parejo.
El otro punto delicado es el aglutinante. Calienta la miel con el aceite de coco solo hasta que se mezclen, no hace falta que hierva. Al retirarlo del fuego, añade la canela, sal y vainilla. Cuando lo viertas sobre la avena y los frutos secos, mezcla con decisión hasta que no quede un solo copo seco. Si la cobertura no es homogénea, habrá trozos crudos.
Para el contraste de texturas al servir, usa nata bien fría y plátano en el punto justo de madurez. Si cortas el plátano con antelación, un poco de zumo de limón evita que se oscurezca. La granola debe enfriarse por completo en la bandeja antes de guardarla; así se pondrá realmente crujiente y se conservará bien en un bote hermético.
¿Te sobra o quieres preparar más cantidad? Se conserva perfectamente en un lugar fresco y seco. Si un día la notas algo blanda, unos minutos en el horno precalentado a 150°C la devolverán a su textura original.
Añade 50g de chips de chocolate negro después de hornear y enfriar la granola
Sustituye las nueces por coco rallado y añade trozos de piña deshidratada después del horneado
Usa copos de quinoa o amaranto en lugar de avena para una versión sin gluten
Guardar la granola en un recipiente hermético a temperatura ambiente, lejos de la humedad y la luz directa. No refrigerar. La nata y el plátano deben servirse frescos.
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23 de febrero de 2026
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