Un desayuno crujiente y cremoso, hecho en casa sin complicaciones

Antes de ponerte con todo, mira esto: el secreto de una granola crujiente de verdad está en el enfriado completo. Sácala del horno dorada y déjala en la bandeja hasta que esté fría; así se forman esos racimos perfectos.
Para mezclar bien, calienta ligeramente la miel con el aceite de coco para que sea más fácil integrarlos con los secos. Asegúrate de que todos los copos y frutos secos queden bien bañados; si queda algún ingrediente seco, no se tostará igual.
En el horno, extiende la mezcla en una capa uniforme y no te olvides de remover cada 10 minutos. Esto es clave para que se dore por igual y no se quemen los bordes. Los 25-30 minutos a 160°C son una guía, pero sácala cuando tenga un color dorado homogéneo.
Si no tienes mango, usa cualquier fruta que te guste fresca, como plátano o frutos rojos. Para el montaje, sirve la granola fría sobre el yogur justo antes de comer, así mantiene todo el crujido. La granola hecha se conserva perfectamente en un tarro hermético durante semanas.
Sustituir los copos de avena por copos de quinoa sin gluten para una versión apta para celíacos
Reemplazar el yogur griego por yogur de coco o soja, y la miel por sirope de agave
En lugar de mango, usar fresas, plátano, kiwi o la fruta fresca preferida
Almacenar la granola en un recipiente hermético a temperatura ambiente. El yogur y el mango deben guardarse separados en el refrigerador. Montar justo antes de servir para mantener la textura crujiente de la granola.
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23 de febrero de 2026
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