Delicioso gratinado de patatas con nata y queso

El Gratin Dauphinois es un clásico de la cocina francesa originario de la región de Dauphiné. Este plato reconfortante combina la suavidad de las patatas con la riqueza de la nata y el queso gratinado, creando una textura cremosa y sedosa que se funde en el paladar. Tradicionalmente se preparaba en las zonas rurales de Francia como un plato sencillo pero sustancioso para las familias campesinas.
La clave de un buen Gratin Dauphinois está en la calidad de los ingredientes y en el corte fino y uniforme de las patatas. Cada capa debe estar perfectamente impregnada de la mezcla de nata y leche, que al hornearse se convierte en una salsa cremosa que envuelve cada rodaja. El queso gratinado forma una costra dorada y crujiente que contrasta maravillosamente con la suavidad interior.
El sabor es delicadamente lácteo con notas de nuez moscada y ajo, que se infusionan sutilmente sin dominar el plato. Las patatas deben quedar tiernas pero no deshechas, manteniendo cierta textura que se aprecia al morder. Es importante no lavar las patatas después de cortarlas para que el almidón natural ayude a espesar la salsa.
Para la presentación, se sirve directamente en la fuente de horno para mantener el calor. Se puede decorar con unas hojas de perejil fresco picado o tomillo. El contraste visual entre la capa dorada superior y las capas cremosas interiores es parte de su atractivo. Es ideal para servir en porciones generosas acompañadas de una ensalada verde.
Este plato es perfecto para reuniones familiares y ocasiones especiales, ya que se puede preparar con antelación y hornear justo antes de servir. La versatilidad del Gratin Dauphinois permite variaciones con diferentes quesos o la adición de ingredientes como cebolla caramelizada o jamón, aunque la versión clásica sigue siendo la más apreciada.
Para obtener los mejores resultados, es fundamental utilizar patatas adecuadas para horno como la variedad Monalisa o Kennebec, que mantienen su forma durante la cocción. El tiempo de horneado debe ser suficiente para que las patatas estén completamente cocidas y la superficie quede perfectamente dorada.
Sustituir la mezcla de nata y leche por una bechamel espesa para una textura más cremosa.
Intercalar capas de jamón cocido entre las capas de patata para un plato más sustancioso.
Probar con queso emmental, comté o una mezcla de quesos para variar el sabor del gratinado.
Dejar enfriar completamente, cubrir con film transparente y refrigerar. Calentar en horno a 160°C durante 20-25 minutos hasta que esté caliente.
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