Una versión cremosa y aromática del clásico gratin dauphinois con un toque bretón de mostaza

El gratin dauphinois es un clásico de la cocina francesa originario de la región de Dauphiné, en los Alpes franceses. Esta versión reinventada incorpora el carácter bretón a través de la mostaza, creando un equilibrio perfecto entre la cremosidad de las patatas y el toque picante y aromático de la mostaza. La combinación resulta en un plato reconfortante que evoca tanto las montañas alpinas como la costa atlántica de Bretaña.
Las patatas se cortan en rodajas finas y uniformes para garantizar una cocción perfecta, luego se disponen en capas alternadas con la crema infusionada con mostaza. La cocción lenta en el horno permite que los sabores se integren completamente, mientras que la superficie se dora hasta alcanzar una textura crujiente que contrasta maravillosamente con el interior cremoso.
El resultado es un plato de textura sedosa y sabor complejo, donde la suavidad de la nata se equilibra con el carácter terroso de las patatas y el toque picante de la mostaza. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, desde la corteza dorada hasta el corazón tierno y aromático.
Para la presentación, se recomienda servir directamente en la fuente de horno para mantener el calor y la textura crujiente. Decorar con perejil fresco picado o cebollino añade un toque de color y frescura. Este gratin es perfecto como plato principal acompañado de una ensalada verde o como guarnición sustanciosa para carnes asadas.
La clave del éxito está en la calidad de los ingredientes: patatas de buena calidad para horno, nata fresca y mostaza de Dijon auténtica. La paciencia durante la cocción es esencial para lograr la textura perfecta, sin prisas que puedan comprometer el resultado final.
Este plato representa la fusión de dos regiones francesas emblemáticas, creando una experiencia culinaria que honra la tradición mientras incorpora innovaciones sabrosas. Es ideal para compartir en reuniones familiares o cenas especiales donde el confort y el sabor son protagonistas.
Añadir hierbas frescas como tomillo o romero a la crema para un aroma más intenso
Sustituir la nata por nata ligera y reducir la cantidad de queso para una versión menos calórica
Añadir cubos de tocino ahumado entre las capas de patatas para un sabor más contundente
Dejar enfriar completamente, cubrir con film transparente y refrigerar. Calentar en horno a 160°C durante 20-25 minutos antes de servir.
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