Una versión aromática del clásico gratinado francés con hierbas provenzales

El Gratin Dauphinois es un clásico de la cocina francesa originario de la región de Dauphiné, en los Alpes franceses. Esta versión del sudoeste incorpora hierbas aromáticas características de la Provenza, creando una fusión entre la tradición alpina y el Mediterráneo. El plato se caracteriza por su textura cremosa y dorada, con capas de patata que se funden en la boca.
La combinación de nata, leche y queso crea una salsa rica y sedosa que impregna cada rodaja de patata. Las hierbas provenzales -romero, tomillo y laurel- aportan notas aromáticas que elevan el sabor terroso de las patatas. El resultado es un plato reconfortante que evoca los paisajes del sur de Francia.
La clave de un buen Gratin Dauphinois está en el corte fino y uniforme de las patatas, que permite una cocción homogénea. La paciencia durante el horneado es esencial para lograr ese dorado perfecto en la superficie sin quemar las capas inferiores. La nata debe mezclarse con la leche para equilibrar la riqueza del plato.
Para la presentación, se recomienda servir directamente en la fuente de horno para mantener el calor. El contraste entre la superficie crujiente y el interior cremoso es parte de la experiencia sensorial. Acompañar con una ensalada verde fresca equilibra la riqueza del gratinado.
Este plato es perfecto para reuniones familiares o cenas especiales, donde su aroma llenará la cocina de calidez. Las hierbas del sudoeste le dan un toque mediterráneo que refresca la receta tradicional, haciendo que cada bocado sea una experiencia aromática completa.
El Gratin Dauphinois mejora su sabor al día siguiente, cuando los sabores se han integrado completamente. Es un plato versátil que puede adaptarse a diferentes ocasiones, desde una cena informal hasta una celebración especial.
Añadir 150g de bacon cortado en tiras y dorado previamente entre las capas de patata para una versión más contundente
Sustituir la nata por leche evaporada y reducir la cantidad de queso para una versión menos calórica
Añadir una capa de cebolla caramelizada entre las capas de patata para un toque dulce
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en horno a 160°C durante 15-20 minutos para recuperar la textura crujiente.
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