Una versión elegante y aromática del clásico gratinado francés

El Gratin Dauphinois es un clásico de la cocina francesa originario de la región de Dauphiné, al sureste de Francia. Esta versión parisina incorpora un toque sofisticado con una selección de hierbas frescas que realzan el sabor cremoso de las patatas. La tradición cuenta que este plato era servido en las mesas de la nobleza francesa durante el siglo XVIII, evolucionando desde una preparación campesina hasta convertirse en un símbolo de la gastronomía gala.
La textura de este gratinado es sublime: capas de patatas finamente cortadas se cocinan lentamente en una mezcla de nata y leche, creando una consistencia tierna por dentro y dorada y crujiente por fuera. El queso gruyère se funde entre las capas, aportando un sabor ahumado y ligeramente salado que contrasta perfectamente con la suavidad de las patatas. Las hierbas frescas -tomillo, romero y perejil- añaden notas aromáticas que elevan el plato a otro nivel.
El secreto de un buen Gratin Dauphinois reside en el corte uniforme de las patatas y en la paciencia durante la cocción. Las patatas deben laminarse con un mandolina para garantizar un grosor constante, lo que asegura que todas se cocinen al mismo tiempo. La cocción lenta en el horno permite que los almidones se liberen y espesen la crema, creando esa textura sedosa característica.
Para la presentación, se recomienda servir el gratinado directamente en la fuente de horno, mostrando su atractiva capa dorada y burbujeante. Un toque final de perejil fresco picado justo antes de servir añade color y frescura. Este plato es perfecto para compartir en la mesa, creando un centro de atención visual y aromático que anticipa el deleite gastronómico.
En cuanto a las variaciones, los chefs más tradicionalistas insisten en usar solo nata, leche, ajo y nuez moscada, pero la versión parisina admite ciertas licencias creativas. La adición de hierbas provenzales es un guiño a la cocina del sur de Francia, mientras que el gruyère aporta el carácter alpino que tanto aprecian en París. El equilibrio entre tradición e innovación es lo que hace especial esta receta.
Este gratinado se convierte en el protagonista indiscutible de cualquier comida. Su versatilidad lo hace adecuado tanto para una cena familiar de domingo como para una ocasión especial. La combinación de sabores simples pero profundos, junto con su textura reconfortante, explica por qué este plato ha trascendido fronteras y se ha ganado un lugar en los corazones de los amantes de la buena comida en todo el mundo.
Añadir una capa de cebolla caramelizada entre las capas de patatas para un sabor más dulce y complejo
Sustituir la nata por leche evaporada y reducir la cantidad de queso para una versión menos calórica
Incorporar tacos de tocino o panceta crujiente entre las capas para los amantes de la carne
Dejar enfriar completamente, cubrir con film transparente y refrigerar. Calentar en horno a 160°C durante 20-25 minutos para recuperar la textura crujiente.
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