Una guarnición elegante y reconfortante con salsa bechamel y queso gratinado

El gratin de coliflor es una preparación clásica de la cocina francesa que transforma una humilde verdura en un plato sofisticado y delicioso. Esta receta combina la suavidad de la coliflor cocida con la riqueza de una salsa bechamel casera y el irresistible toque dorado del queso gratinado. Es una guarnición perfecta para elevar cualquier comida familiar o para impresionar en ocasiones especiales.
La coliflor, cuando se prepara de esta manera, pierde por completo su sabor terroso característico y se convierte en un ingrediente delicado que absorbe maravillosamente los sabores de la salsa. La textura resultante es cremosa por dentro y crujiente por fuera, creando un contraste que deleita el paladar. La salsa bechamel, preparada con mantequilla, harina y leche, aporta una suavidad sedosa que envuelve cada florete.
Para lograr el gratin perfecto, es fundamental cocinar la coliflor al dente antes de gratinarla, ya que continuará cocinándose en el horno. La combinación de quesos -parmesano para sabor y gruyere para elasticidad- crea una capa dorada que se derrite en la boca. El toque final de nuez moscada recién rallada añade una nota aromática que realza todos los sabores.
Esta guarnición es increíblemente versátil y puede acompañar desde un simple pollo asado hasta un filete de ternera. Su presentación en una fuente de horno individual o familiar, con la superficie perfectamente dorada y burbujeante, hace que sea visualmente atractiva. Sirve caliente directamente del horno para disfrutar del contraste de temperaturas y texturas.
Para aquellos que buscan una versión más ligera, se puede reducir la cantidad de mantequilla en la bechamel o utilizar leche desnatada, aunque la versión tradicional es indudablemente más rica. También se pueden añadir otros ingredientes como espinacas, brócoli o incluso trocitos de jamón para variar la receta según los gustos personales.
El gratin de coliflor no solo es delicioso, sino que también es una excelente manera de introducir esta verdura en la dieta de quienes normalmente la rechazan. La transformación que sufre en el horno la convierte en un plato que gusta a grandes y pequeños por igual, demostrando que con las técnicas adecuadas, cualquier ingrediente puede convertirse en una delicia gourmet.
Sustituye la mitad de la coliflor por brócoli para obtener más color y variedad de sabores.
Añade 100g de jamón cocido en trocitos a la mezcla de coliflor y bechamel para una versión más contundente.
Sustituye la harina de trigo por harina de maíz o arrurruz para la bechamel, y el pan rallado por copos de maíz triturados.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, cubre con papel de aluminio y hornea a 180°C durante 15-20 minutos.
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