Un guiso reconfortante y sabroso que se cocina lentamente para realzar todos los sabores

Este guiso de costillas de ternera con judías verdes es el plato perfecto para esos días fríos en los que se antoja algo reconfortante y sustancioso. La carne de ternera, con su textura tierna y su sabor profundo, se combina maravillosamente con las judías verdes frescas, que aportan un toque crujiente y vegetal a la preparación. La cocción lenta en la slow cooker permite que todos los sabores se integren de manera armoniosa, creando una salsa rica y espesa que impregna cada ingrediente.
La tradición de los guisos de carne en España se remonta a siglos atrás, siendo una forma de cocinar económica y nutritiva que aprovechaba los cortes menos nobles de la carne mediante largas cocciones. Este plato en particular evoca los sabores de la cocina casera tradicional, aquella que se preparaba en las cocinas de leña y que perfumaba toda la casa con su aroma reconfortante. La slow cooker moderna nos permite recrear ese mismo efecto sin necesidad de vigilancia constante.
En cuanto a texturas, este guiso ofrece una combinación perfecta: la carne se deshace literalmente al tacto del tenedor, mientras que las judías verdes mantienen cierto punto de firmeza que contrasta agradablemente. La salsa, espesada naturalmente por el colágeno que suelta la carne durante la cocción lenta, envuelve todos los ingredientes en un abrazo de sabor donde se perciben notas de vino, hierbas aromáticas y el dulzor natural de las verduras.
Para la presentación, se recomienda servir el guiso en cuencos hondos o platos soperos, acompañado de un buen pan rústico para mojar en la salsa. Se puede espolvorear con perejil fresco picado justo antes de servir para añadir un toque de color y frescura. La carne debe servirse generosamente, asegurándose de que cada ración incluya tanto costillas como judías verdes y suficiente salsa.
Este plato es ideal para reuniones familiares o comidas de fin de semana, ya que su preparación es sencilla pero el resultado es espectacular. La slow cooker hace todo el trabajo pesado, permitiéndote dedicar tu tiempo a otros preparativos o simplemente a disfrutar del día mientras la casa se llena de aromas tentadores. Es un plato que mejora con el reposo, por lo que incluso puede prepararse con antelación.
En cuanto a consejos finales, es importante dorar bien la carne antes de introducirla en la slow cooker, ya que este paso carameliza los azúcares naturales y desarrolla sabores más complejos. También se recomienda ajustar la sal al final de la cocción, ya que la salsa se reduce durante el proceso y podría quedar demasiado salada si se sala al principio. Las judías verdes deben añadirse en la última hora de cocción para que mantengan su textura y color vibrante.
Añade 4 patatas medianas peladas y cortadas en trozos grandes junto con las judías verdes para un guiso más contundente.
Sustituye el vino tinto por caldo de carne adicional o por un chorrito de vinagre balsámico diluido en agua.
Puedes preparar esta receta con costillas de cerdo o incluso con muslos de pollo, ajustando los tiempos de cocción según el tipo de carne.
Deja enfriar completamente el guiso y guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador. Se conserva bien hasta 4 días. Para recalentar, calienta a fuego medio en una cazuela, añadiendo un poco de agua o caldo si la salsa está demasiado espesa.
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