Un guiso de cuchara fácil, cocinado a fuego lento para sabores intensos

La clave de esta receta está en el sofrito inicial. Si la cebolla no está bien pochada y transparente, el guiso perderá profundidad de sabor. Tómate esos 5 minutos sin prisas, y añade el ajo al final para que no se queme y amargue.
Al montar todo en la olla, mezcla bien el pimentón con el sofrito y el tomate antes de añadir el caldo. Así se integra y no queda un sabor a polvo crudo. Usa caldo de verduras ya salado, y prueba la sal al final, porque reducirá y se concentrará.
La paciencia es la otra gran aliada. Una vez programada la slow cooker, no abras la tapa. Cada vez que lo haces, pierde temperatura y alargas el tiempo de cocción. Confía en el proceso de las 6 horas a fuego bajo. Si al terminar está muy aguado, cocina destapado otros 15-20 minutos para que espese.
Para servir, el perejil fresco picado y un buen chorro de AOVE en crudo son imprescindibles. Le dan el toque de frescor y brillo que levanta todo el plato. Si sobra, se conserva genial en la nevera y sabe incluso mejor al día siguiente.
Añade 300g de chorizo o panceta cortada en trozos al sofrito inicial para una versión no vegetariana.
Incorpora 1 cucharadita de pimentón picante o una guindilla seca durante la cocción.
Añade 1 pimiento rojo y 2 ramas de apio picados junto con las otras verduras.
Deja enfriar completamente el guiso a temperatura ambiente. Transfiere a un recipiente hermético y refrigera. Calienta en una cazuela a fuego medio-bajo, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario para recuperar la consistencia.
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23 de febrero de 2026
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