Un guiso de cerdo tierno con la dulzura natural de la remolacha

Si quieres que te salga a la primera, empieza por sellar bien el lomo de cerdo. Calienta el aceite a fuego medio-alto y no amontones los cubos en la olla; hazlo en dos tandas si es necesario. El objetivo es que se doren por fuera, no que se cuezan, así que no los muevas constantemente. Deja que se formen esos tonos dorados durante unos 3-4 minutos por tanda. Si la carne suda agua en lugar de dorarse, es que el fuego está demasiado bajo o la olla está demasiado llena. Este paso es clave para que la carne quede jugosa por dentro y el guiso tenga más sabor.
Para el sofrito, usa la misma olla sin limpiarla. Los jugos que quedan de dorar la carne darán fondo al guiso. Pocha la cebolla morada hasta que esté transparente, luego añade el ajo solo un minuto para que no se queme y amargue. Cuando incorpores las remolachas, zanahoria y apio, sofríelo todo junto unos 5 minutos. Esto potencia sus sabores antes de añadir el líquido.
La cocción lenta es lo que convierte los ingredientes en un guiso. Una vez añadido el caldo y las hierbas, baja el fuego al mínimo, tapa la olla y déjalo cocer 1 hora. No hace falta que hierva a borbotones; con un pequeño burbujeo es suficiente. Revuelve de vez en cuando para que no se pegue. Pasado ese tiempo, comprueba que la carne se deshace con un tenedor y la remolacha está tierna. Si no es así, dale unos minutos más.
Un par de consejos prácticos: si usas remolacha fresca, lávala bien pero no la remojes antes de cortarla, para que no suelte todo su color. El tomillo fresco es mejor que el seco aquí; si solo tienes seco, usa la mitad de la cantidad. Antes de servir, rectifica siempre de sal, ya que los sabores se concentran al cocerse. Este guiso sabe incluso mejor al día siguiente. Si lo guardas, el color rojo intenso de la remolacha teñirá ligeramente los otros ingredientes, es normal.
Sustituye el cerdo por muslos de pollo deshuesados para una versión más ligera.
Omite la carne y añade champiñones portobello y garbanzos para una versión vegetariana.
Añade medio vaso de vino tinto al sofrito de verduras y deja reducir antes de agregar el caldo.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego lento antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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