Un helado cremoso con el toque ácido del kéfir y trozos de ciruela

La diferencia entre que quede bien o perfecta está en cómo manejas el compuesto de ciruela. Debes cocinarlo a fuego medio-bajo durante 10-15 minutos hasta que esté blando y forme un almíbar, pero dejarlo enfriar completamente antes de mezclarlo con la base. Si lo añades caliente, el calor puede cortar la nata y arruinar la textura cremosa.
Para la base, no intentes montar la nata hasta punto de picos. Solo tienes que batir el kéfir, la nata, el azúcar, la vainilla y la sal hasta que espese ligeramente y el azúcar se disuelva. Si te pasas, el helado puede quedar con una textura grumosa o con demasiado aire.
El truco para que no quede duro como un bloque de hielo es remover la mezcla cada hora durante las primeras 3 horas de congelación. Así rompes los cristales de hielo que se forman. No te saltes este paso. Luego, tapa la superficie con film transparente para evitar que se formen más.
Si quieres un helado más homogéneo, tritura un poco el compuesto de ciruela antes de añadirlo. Para uno con trozos, mézclalo suavemente con espátula. Sácalo del congelador 10-15 minutos antes de servir para que sea más fácil de servir y la textura sea perfecta.
Añadir 50g de chocolate negro picado a la mezcla antes de congelar para un contraste de sabores
Sustituir el azúcar por edulcorante natural como stevia o dátiles triturados
Conservar en un recipiente hermético en el congelador a -18°C. Cubrir la superficie con film transparente para evitar quemaduras por congelación.
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23 de febrero de 2026
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