Helado cremoso con mantequilla y compota de fresa casera

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: prepara la compota de fresas y déjala enfriar del todo en la nevera. Así estará lista cuando la necesites para el marmoleado final y no calentará la base, que debe estar muy fría.
El punto más delicado es cocinar la crema pastelera sin que se corte. Tempera bien las yemas añadiendo la leche caliente poco a poco y removiendo. Luego, al volverlo todo a la olla, usa fuego medio-bajo y remueve sin parar con una cuchara de madera durante unos 10-12 minutos. La clave es que espese para cubrir el dorso de la cuchara, pero nunca debe llegar a hervir.
Para que quede suave y sin cristales de hielo, refrigera la base al menos 4 horas, cubierta con film en contacto directo. Luego, en la heladera, añade la compota fría en hilo cuando el helado ya tenga consistencia de soft-serve para lograr un bonito veteado. Si no tienes heladera, congela la base en un recipiente plano y bate con un tenedor cada 30-45 minutos las primeras horas.
Mi consejo: usa mantequilla sin sal para controlar mejor el punto. Si las fresas no están muy dulces, puedes subir un poco el azúcar de la compota. Para servir, sácalo del congelador 5-10 minutos antes para que esté cremoso.
Sustituye la mantequilla por mantequilla de cacahuete natural para un sabor a nuez
Usa leche de coco en lugar de leche y nata, y margarina vegetal en lugar de mantequilla
Mezcla fresas, frambuesas y arándanos para la compota
Almacenar en recipiente hermético con papel film en contacto directo con la superficie del helado. Consumir dentro de 2 semanas para mejor textura.
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23 de febrero de 2026
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