Bebida refrescante de chufa, sin lactosa y con canela

Lo primero que conviene ajustar es el remojo de las chufas. Si no se ablandan lo suficiente, la horchata quedará aguada y perderá su sabor a avellana. 8 horas o toda la noche es el tiempo mínimo; no lo acortes.
Tras el remojo, no te saltes el segundo lavado. Enjuagarlas bien elimina el exceso de almidón que puede dar un regusto terroso demasiado intenso. Luego, al licuar, usa agua muy fría para que la mezcla no se caliente y se corte.
El filtrado es lo que define la textura. Un paño de algodón limpio o una estameña en un colador fino es clave. No apresures este paso: deja escurrir y presiona suavemente con una cuchara. Si quieres una horchata extra suave, haz un segundo filtrado con el líquido ya colado.
Para el endulzado, disuelve el azúcar bien removiendo. La canela en polvo y un toque de ralladura de limón son el contrapunto perfecto, pero añádelos al gusto. Mi consejo es probar y ajustar: empieza con la mitad del azúcar, mezcla y ve añadiendo.
La horchata necesita reposar en la nevera al menos 2 horas para que los sabores se integren y se enfríe del todo. Sírvela bien fría. Se conserva un par de días en la nevera, aunque es cuando más fresca está. Si se separa, solo tienes que removerla.
Sustituye el azúcar blanco por edulcorante natural como estevia o dátiles remojados y licuados.
Reemplaza parte del agua por leche de almendras o avena para una textura más cremosa.
Versión mexicana que utiliza arroz en lugar de chufas, con canela y vainilla.
Conservar en refrigerador en jarra de vidrio hermética. Agitar suavemente antes de servir. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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