Un plato sofisticado que combina la cremosidad del huevo cocinado a baja temperatura con la suavidad del puré de patatas y el aroma intenso de la trufa

El huevo a baja temperatura es una técnica culinaria que ha revolucionado la gastronomía moderna, permitiendo obtener una textura única donde la clara queda cremosa y la yema mantiene su consistencia líquida pero cocinada. Esta técnica, originaria de la cocina francesa de vanguardia, requiere precisión y paciencia, pero los resultados son espectaculares.
El parmentier, nombre que recibe el puré de patatas en honor al farmacéutico francés Antoine-Augustin Parmentier, aporta una base suave y mantecosa que complementa perfectamente la delicadeza del huevo. La adición de trufa, considerada el diamante de la cocina, eleva este plato a un nivel gourmet con su aroma terroso y sabor intenso.
La combinación de texturas es magistral: la cremosidad del huevo se funde con la suavidad del puré, mientras que la trufa aporta un contraste aromático que estimula todos los sentidos. Cada bocado es una experiencia sensorial completa que va desde lo visual hasta lo gustativo.
Para la presentación, se recomienda servir en platos blancos para resaltar los colores naturales de los ingredientes. El puré se coloca como base, luego el huevo cuidadosamente depositado sobre él, y finalmente se ralla la trufa fresca justo antes de servir para preservar su aroma.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresionar con una preparación técnica pero elegante. La temperatura de cocción del huevo (entre 63°C y 65°C) es crucial para lograr la textura perfecta, por lo que se recomienda usar un termómetro de cocina.
El equilibrio entre la sencillez de los ingredientes y la sofisticación de la técnica hace de este plato una obra maestra culinaria que demuestra cómo la precisión puede transformar elementos básicos en una experiencia gastronómica extraordinaria.
Sustituir la trufa por una mezcla de setas salteadas (porcini, shiitake y champiñones)
Añadir espárragos trigueros salteados como guarnición adicional
Agregar virutas de jamón ibérico sobre el huevo antes de la trufa
Este plato debe consumirse inmediatamente después de su preparación. No se recomienda almacenar debido a la textura delicada del huevo a baja temperatura.
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