Huevo cremoso, patata aireada y jamón ibérico

Si vas con poco margen de error, céntrate en la temperatura exacta del agua para el huevo. Usa un termómetro fiable y mantenla en 63°C durante 45 minutos sin fluctuaciones; de eso depende que la clara cuaje justo y la yema quede cremosa. Enfríalos en agua con hielo inmediatamente después para parar la cocción.
Para la espuma, el puré de patata debe estar muy fino y sin grumos. Pásalo por un pasapurés y bátelo bien con la nata caliente y la mantequilla antes de meterlo en el sifón. Si la mezcla está tibia o con grumos, la espuma no saldrá ligera. Carga el sifón con 2 cargas de gas y agítalo enérgicamente.
A la hora de servir, pela los huevos con cuidado bajo un chorro de agua fría para que no se rompan. Si la espuma no sale bien del sifón, sumerge el cuerpo en agua caliente un minuto y agita de nuevo. El jamón, córtalo en láminas finas y déjalo fuera de la nevera un rato antes de servir para que suelte todo el aroma.
Si no tienes sifón, puedes servir la mezcla de patata como una crema muy suave, aunque perderá la textura aireada. Y si el huevo se te pasa y la yema no está cremosa, la receta se resiente; por eso el control de la temperatura es clave. Sirve todo al momento, la espuma se cae con el tiempo.
Sustituir el jamón ibérico por láminas de queso curado o champiñones salteados
Añadir unas láminas de trufa negra fresca al momento de servir para un toque de lujo
Sustituir la patata por boniato para un sabor más dulce y color anaranjado
Conservar los componentes por separado en recipientes herméticos. La espuma de patata pierde textura con el tiempo, por lo que es mejor consumir inmediatamente.
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23 de febrero de 2026
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