Patatas crujientes y huevos con la yema perfecta

La clave de esta receta está en el tamaño de los cubos de patata. Si los cortas demasiado grandes, no se harán bien por dentro; si son muy pequeños, se quemarán antes de dorarse. Apunta a unos 2 centímetros y mézclalos muy bien con el aceite y las especias en un bol antes de hornear. Así te aseguras de que cada bocado tenga sabor.
Cuando las hornees, remuévelas a mitad de cocción. Es el truco para que se doren de forma pareja y no se peguen. Sácalas cuando estén tiernas al pincharlas con un tenedor y doradas por fuera.
El momento de los huevos es delicado. Haz huecos con una cuchara en las patatas calientes y casca un huevo en cada uno. Para una yema líquida y clara cuajada, vuelve al horno solo 8 o 9 minutos. Si los prefieres más hechos, dales hasta 12. Vigílalos, porque unos minutos de más cuajan la yema.
El queso rallado es opcional, pero si lo usas, añádelo justo antes de la segunda horneada. Se fundirá con el huevo. Sirve al momento, con perejil fresco picado por encima para un toque de frescor que corta la riqueza del plato.
Añadir un puñado de espinacas frescas entre las patatas antes de poner los huevos. Las espinacas se cocinarán con el calor residual.
Incorporar trozos pequeños de chorizo o bacon entre las patatas antes del primer horneado para un sabor más intenso.
Añadir tomates cherry cortados por la mitad entre las patatas y espolvorear con orégano fresco.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos. No se recomienda congelar.
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23 de febrero de 2026
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