Huevos con yema líquida sobre judías verdes salteadas con ajo

Lo primero que conviene ajustar es la frescura del huevo. Si no es muy fresco, la clara se dispersará en el agua. El vinagre en el agua ayuda, pero un huevo fresco es la mejor garantía.
Para las judías, el punto es que estén tiernas pero crujientes. Añade el ajo picado solo al final, en el último minuto de cocción, para que no se queme y amargue. Resérvalas tapadas para que no se enfríen.
El momento clave es el agua para el pochado. No debe hervir a borbotones, solo con pequeñas burbujas en el fondo. Si hierve fuerte, deshilachará el huevo. Crear un remolino suave con la cuchara antes de soltar el huevo ayuda a que la clara se envuelva alrededor de la yema.
Aquí el tiempo es literal: 3-4 minutos de cocción. Usa un temporizador. Si lo dejas más, la yema se cuajará. Sácalo con una cuchara ranurada y déjalo escurrir bien sobre papel de cocina para que no llegue agua al plato.
Monta y sirve inmediatamente. La gracia está en romper la yema y que se mezcle con las judías. Si no tienes cebollino o perejil fresco, un poco de pimentón dulce o unas escamas de sal también quedan bien.
Acompañar los huevos pochados con una salsa holandesa casera para un brunch más elaborado
Añadir champiñones salteados a las judías verdes para mayor sabor y textura
Incorporar un poco de pimentón ahumado o chile en escamas a las judías verdes
Los huevos pochados no se recomiendan para almacenar, deben consumirse inmediatamente. Las judías verdes sobrantes se pueden guardar en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 2 días.
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23 de febrero de 2026
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