Patatas crujientes, huevos con yema líquida y jamón ligeramente tostado

Si quieres que te salga a la primera, empieza por secar muy bien las rodajas de patata con papel de cocina después de enjuagarlas. Si quedan húmedas, en lugar de dorarse, se cocerán en el aceite y quedarán blandas. El aceite debe estar caliente, pero no humeante cuando las eches, y es clave freírlas en una sola capa para que se doren de forma uniforme.
Sazona las patatas con sal en cuanto las saques del aceite, así la absorberán mejor. Para el jamón, usa la misma sartén con un poco de ese aceite ya aromatizado. Saltéalo solo 2-3 minutos a fuego medio; el objetivo es que los bordes se pongan ligeramente crujientes, pero si te pasas se pondrá duro y seco.
El punto de los huevos es lo que más gente estropea. Para que la clara cuaje y la yema quede líquida, cocínalos a fuego medio-bajo. Si el fuego es demasiado alto, la base se quemará antes de que la clara de arriba se haya cocinado. Si no tienes prisa, tapa la sartén un minuto para ayudar a cuajar la superficie sin darle la vuelta.
Monta el plato con todo bien caliente: patatas, jamón y luego los huevos encima. Rompe las yemas con un tenedor justo al servir para que la cremosidad se mezcle con el aceite y los jugos. Si lo dejas reposar, las patatas perderán el crujiente. El perejil y el pimentón son opcionales, pero un toque de pimentón dulce al final le da un punto de color y sabor que va muy bien.
¿Y si no tienes jamón de casa? El jamón serrano en tacos funciona perfectamente. Este plato no admite recalentado bien, porque las patatas se ablandan. Lo ideal es preparar justo la cantidad que vayas a comer. Si te sobra algo, sepáralo antes de mezclar: guarda las patatas y el jamón por un lado, y el huevo frito por otro.
Sustituye el jamón por chorizo ibérico en rodajas finas, añadiéndolo al final de la fritura de las patatas.
Añade tiras de pimiento rojo y verde salteadas junto con el jamón para un plato más colorido y vegetal.
Espolvorea queso manchego rallado sobre las patatas calientes antes de añadir los huevos, para que se funda ligeramente.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar puede afectar la textura de las patatas y los huevos, por lo que se recomienda consumir fresco.
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23 de febrero de 2026
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