Un clásico español reconfortante con huevos fritos, patatas y jamón serrano

Los huevos rotos con jamón son un plato tradicional español que evoca recuerdos de cocinas familiares y comidas reconfortantes. Originario de las tabernas madrileñas, este plato ha conquistado paladares en toda España gracias a su combinación de ingredientes sencillos pero llenos de sabor. La versión 'de la abuela' añade ese toque especial de tradición y cariño que solo las recetas transmitidas de generación en generación pueden ofrecer.
La textura es una de las características más destacadas de este plato: las patatas crujientes por fuera y tiernas por dentro se mezclan con la yema cremosa de los huevos y las lonchas de jamón serrano ligeramente crujientes. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial única donde se combinan lo salado del jamón, lo suave de la yema y el contraste de las patatas fritas.
El sabor es profundamente reconfortante y sabroso, con el jamón serrano aportando su característico sabor curado y salado que se equilibra perfectamente con la suavidad de los huevos. Las patatas, doradas a la perfección, absorben los sabores del aceite de oliva y se impregnan del jugo del jamón, creando una base deliciosa para todo el conjunto.
Para la presentación, se recomienda servir los huevos rotos directamente en la sartén o en una fuente de barro para mantener el calor. El momento de 'romper' los huevos sobre las patatas y el jamón debe hacerse en la mesa, justo antes de servir, para que los comensales puedan disfrutar del espectáculo y del aroma que se desprende. Se puede espolvorear con un poco de pimentón dulce para añadir color y un toque de sabor ahumado.
Este plato es ideal para compartir en familia o con amigos, ya que fomenta la conversación y el disfrute colectivo de la comida. La versatilidad de los huevos rotos permite adaptarlos a diferentes gustos, pudiendo añadir pimientos asados, chorizo o incluso trufa para ocasiones especiales.
Un consejo importante es utilizar un buen aceite de oliva virgen extra para freír las patatas, ya que esto marcará la diferencia en el sabor final. También es crucial controlar el punto de sal, teniendo en cuenta que el jamón ya aporta bastante salinidad al plato.
Sustituye el jamón serrano por chorizo ibérico cortado en rodajas y salteado ligeramente
Omite el jamón y añade pimientos asados y champiñones salteados
Para una ocasión especial, añade unas láminas de trufa negra al final
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar en sartén a fuego bajo para mantener la textura de las patatas.
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