Una versión aromática y especiada del clásico hummus, preparada fácilmente en Thermomix

El hummus es una crema de garbanzos originaria de Oriente Medio que se ha popularizado en todo el mundo por su sabor versátil y sus propiedades nutritivas. Esta versión con canela añade un toque cálido y aromático que complementa perfectamente el sabor terroso de los garbanzos, creando una experiencia sensorial única que combina tradición e innovación.
La textura de este hummus debe ser suave y cremosa, casi sedosa al paladar, lograda mediante el procesado cuidadoso en el Thermomix. La canela molida se integra armoniosamente con el tahini y el aceite de oliva, creando un perfil de sabor complejo donde se percibe primero la suavidad de los garbanzos, luego la riqueza del tahini y finalmente el calor sutil de la canela que permanece en el paladar.
Para la presentación, se recomienda servir el hummus en un plato hondo o fuente, creando un surco circular con el dorso de una cuchara. Se debe decorar con un chorrito generoso de aceite de oliva virgen extra, un espolvoreado de canela adicional, pimentón dulce y perejil fresco picado. Acompañar con pan de pita caliente, crudités de zanahoria, pepino y apio, o chips de pita horneados.
Esta receta es perfecta para quienes buscan una opción saludable y llena de sabor, ya que los garbanzos son una excelente fuente de proteína vegetal, fibra y minerales. La canela no solo aporta su aroma característico, sino que también tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, haciendo de este hummus un alimento nutritivo y delicioso.
El uso del Thermomix simplifica enormemente el proceso, permitiendo obtener una textura perfectamente homogénea sin esfuerzo. Es importante ajustar la consistencia con agua fría según se necesite, ya que la humedad de los garbanzos puede variar. Para un sabor más intenso, se puede dejar reposar el hummus en refrigeración durante unas horas antes de servir.
Este hummus con canela es ideal para reuniones informales, picnics, o como parte de una mesa de meze. Su versatilidad permite servirlo tanto como aperitivo principal como acompañamiento de platos más elaborados, y su color dorado-beige con los adornos contrastantes lo hace visualmente atractivo para cualquier ocasión.
Añadir 150g de remolacha cocida y triturada junto con los garbanzos para obtener un color rosado vibrante y un sabor ligeramente dulce.
Incorporar 1 chile fresco o 1/2 cucharadita de cayena molida para un contraste picante con la dulzura de la canela.
Sustituir la mitad de los garbanzos por boniato asado y pelado, ideal para el otoño e invierno.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Cubrir la superficie con una fina capa de aceite de oliva para evitar que se seque. Revolver bien antes de servir.
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