Crema de garbanzos con tahini y limón

El hummus es una crema de origen árabe que se ha popularizado en todo el mundo por su sabor delicado y versatilidad. Esta receta tradicional combina garbanzos cocidos con tahini (pasta de sésamo), jugo de limón y ajo, creando una textura suave y sedosa que se deshace en el paladar. Su origen se remonta a la antigua Mesopotamia, donde ya se consumían preparaciones similares a base de legumbres.
El sabor del hummus es equilibrado: los garbanzos aportan su característico sabor terroso, el tahini añade un toque de nuez y cremosidad, mientras que el limón y el ajo proporcionan frescura y un ligero picante. La textura debe ser suave pero no líquida, permitiendo que se extienda fácilmente sobre pan pita o vegetales crudos.
Para la presentación tradicional, se sirve en un plato hondo extendiendo la crema con el dorso de una cuchara para crear ondas concéntricas. Se decora con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, pimentón dulce o picante, perejil fresco picado y algunos garbanzos enteros. También se pueden añadir piñones tostados o granos de granada para dar color y textura.
Este hummus es perfecto como entrante acompañado de pan pita caliente, crudités de zanahoria, pepino y apio, o como salsa para falafel. Se conserva bien en refrigeración hasta 5 días, aunque es mejor consumirlo fresco para apreciar todos sus aromas. La clave para un hummus perfecto está en la calidad del tahini y en triturar los ingredientes el tiempo suficiente para lograr una textura completamente lisa.
Para variaciones, se puede añadir remolacha cocida para un hummus rosa, aguacate para una versión más cremosa, o aceitunas negras para un sabor más intenso. Cada región del Mediterráneo tiene su propia versión, pero esta receta representa la base clásica que todos conocemos y amamos.
Añade 150g de remolacha cocida y triturada al procesar los ingredientes principales. Obtendrás un hummus de color rosa vibrante con un sutil dulzor.
Incorpora 50g de aceitunas negras deshuesadas al final del procesado, triturando solo brevemente para dejar trocitos visibles.
Añade 1 chile jalapeño fresco sin semillas o 1 cucharadita de pasta de harissa al procesar los ingredientes principales.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Cubrir la superficie con una fina capa de aceite de oliva para evitar que se seque. Remover antes de servir.
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