Caldo aromático para días fríos o después de comer

Antes de ponerte con todo, mira esto: el punto clave está en el tiempo de infusión. Si lo dejas poco, sabe a agua con canela; si te pasas, puede amargar. 8-10 minutos a fuego bajo y tapado es el punto justo para que la canela de Ceilán suelte todo su aroma sin pasarse.
Para empezar, no hace falta que el agua hierva a borbotones. Con que rompa a hervir, ya vale. Añade las ramitas (si son largas, pártelas), baja el fuego al mínimo y tapa. Así los aceites esenciales no se evaporan y el sabor queda más redondo. Mi consejo: prueba a los 8 minutos. Si quieres más intensidad, déjala un par de minutos más, pero vigílala.
Respecto al endulzante, es totalmente opcional. Si lo usas, añádelo siempre al final, en la taza, nunca mientras infusiona. Así controlas tú el punto de dulzor y no alteras la extracción de la canela. La miel le va genial, pero disuélvela bien con la infusión bien caliente.
Un error común es usar agua del grifo con mucho cloro, que puede tapar los aromas más sutiles. Si puedes, usa agua filtrada, marca la diferencia. Y sírvela en seguida, en una taza que conserve el calor. Si la dejas reposar mucho, se enfría y los aromas se apagan.
Añade unas rodajas finas de manzana durante la infusión para obtener una bebida frutal y aromática.
Incorpora unas rodajas de jengibre fresco para una bebida picante y reconfortante ideal para resfriados.
Añade 2-3 clavos de olor para intensificar el aroma especiado de la bebida.
Guarda la infusión colada en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta antes de servir, preferiblemente al baño maría para no alterar el sabor.
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23 de febrero de 2026
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