Una infusión relajante para antes de dormir, sin amargor

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: calienta el agua y, justo cuando hierva, apaga el fuego y déjala reposar 1 minuto. Así baja a unos 90°C, la temperatura ideal para no quemar las delicadas flores de lavanda y que liberen su aroma sin amargor.
El punto más delicado es el tiempo de infusión. Con 5-7 minutos tendrás una bebida aromática y suave. Si la dejas más de 10, se volverá amarga. Tápala siempre para que no se escapen los aceites esenciales.
Mi consejo es infusionar directamente en la taza o tetera y usar un colador fino después, en lugar de una bolsita. Así las flores tienen más espacio para soltar todo su sabor. Si la quieres endulzar, añade la miel una vez colada y bien caliente, para que se disuelva mejor.
Para el toque cítrico, unas gotas de limón fresco van después, al servir. Y si tienes, una hoja de menta fresca aporta frescura. Tómala caliente, a pequeños sorbos, es cuando más se aprecia.
Combina 1 cucharadita de lavanda con 1 cucharadita de manzanilla para una infusión ultra relajante ideal antes de dormir.
Prepara la infusión, déjala enfriar y mezcla con jugo de limón fresco y un poco de miel. Sirve con hielo y rodajas de limón.
Añade 1 cucharadita de té verde a la lavanda para una bebida con antioxidantes y un toque de cafeína suave.
La infusión preparada se puede guardar en el refrigerador en un recipiente hermético por hasta 24 horas. Calentar ligeramente antes de servir si se prefiere caliente.
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23 de febrero de 2026
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