Una bebida refrescante con el aroma cálido de la canela

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en la calidad de la canela. Usa canela de Ceilán si puedes, porque la cassia puede resultar más amarga y dominante. El secreto está en la paciencia: deja infusionar toda la noche en la nevera. Así los aceites se liberan lentamente y el sabor queda suave, sin el amargor que a veces sale con el agua caliente.
Si quieres endulzarla, añade la miel o el jarabe de agave justo al principio, cuando viertes el agua. Así se disuelve bien mientras infusiona. Si lo dejas para el final, puede no integrarse del todo y quedarse en el fondo.
Para servir, no te limites al hielo. Una rodaja de limón le da un toque cítrico que corta la dulzura y queda muy bien. Si te gusta experimentar, prueba a añadir una rodajita fina de jengibre fresco junto a la canela para una versión más picante.
Esta infusión aguanta perfectamente varios días en la nevera, así que prepara una jarra grande y tendrás bebida lista. Si al cabo de un par de días notas que el sabor es muy intenso, solo tienes que añadir un poco más de agua fría para suavizarlo.
Añade 2-3 rodajas finas de jengibre fresco a la infusión base para un toque picante y revitalizante.
Añade la cáscara de una naranja o limón a la infusión para notas cítricas frescas que complementan la canela.
Añade rodajas de manzana o pera a la infusión para un sabor afrutado y naturalmente dulce.
Conservar en jarra tapada en el refrigerador. Consumir dentro de los 3 días para mejor sabor y frescura.
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23 de febrero de 2026
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