Guía práctica para fermentar tu primera kombucha en casa

La clave de esta receta está en asegurarte de que el té base esté completamente frío antes de añadir el SCOBY. Si está caliente, matarás las bacterias y levaduras y la fermentación no arrancará. Usa un termómetro o, más sencillo, deja que se enfríe a temperatura ambiente (unos 25°C) durante varias horas.
La higiene es tu mejor aliada. Lava bien tus manos y todos los utensilios (olla, jarra, cuchara) que vayas a usar. No uses jabón antibacteriano ni enjuague con lejía, ya que los residuos pueden dañar el SCOBY. Con agua caliente y un buen lavado es suficiente.
Durante la fermentación primaria, de 7 a 14 días, coloca la jarra en un sitio oscuro y con temperatura estable, entre 20 y 30°C. No la muevas ni la agites. A partir del séptimo día, prueba un poco cada 24 horas con una cuchara limpia. Cuando el sabor deje de ser predominantemente dulce y notes un agradable punto ácido y burbujeante, estará lista. Si esperas demasiado, se volverá muy avinagrada.
Para la segunda fermentación y conseguir burbujas, usa botellas de vidrio con tapa hermética (tipo tapón de rosca). Deja unos 3-4 cm de aire en la parte superior. Añade aquí los aromas opcionales, como el jengibre rallado o las frutas. Déjalas a temperatura ambiente solo 2-4 días y abre una de prueba cada día con cuidado, sobre el fregadero, para controlar la presión. En cuanto tenga la carbonatación que buscas, refrigéralas todas inmediatamente para parar el proceso.
No te preocupes si el SCOBY flota, se hunde, se inclina o crea una capa nueva. Todo es normal. Lo importante es que no aparezca moho (manchas de colores vellosas). Si eso pasa, desecha todo y empieza de nuevo. Siempre reserva los 200 ml de kombucha terminada como starter para tu próximo lote; su acidez protege el cultivo.
Al servirla, si añadiste frutas, cuélala. Agita suavemente la botella si ves sedimentos en el fondo, que son normales. Se conserva en la nevera hasta un mes, y su sabor puede seguir evolucionando, volviéndose más complejo.
Sustituir el té verde por té negro Assam o Ceylan para una kombucha con cuerpo más robusto y notas terrosas.
En la segunda fermentación, añadir cubos de mango, piña y un poco de coco rallado para un sabor tropical refrescante.
Infusionar con menta, hierbabuena o lavanda durante la segunda fermentación para una bebida aromática y relajante.
Una vez completada la segunda fermentación, refrigerar inmediatamente a 4°C. Almacenar en botellas de vidrio con tapa hermética. La kombucha continuará fermentando lentamente en refrigeración, por lo que es recomendable consumir dentro del mes. Si se acumula demasiada presión, abrir cuidadosamente las botellas para liberar gas.
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23 de febrero de 2026
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