Pan plano crujiente perfecto para acompañar cualquier comida

El lavash es un pan plano tradicional de Armenia y la región del Cáucaso, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este pan delgado y crujiente ha sido parte fundamental de la dieta armenia durante siglos, elaborado tradicionalmente por mujeres en hornos de barro llamados 'tonir'.
Su textura es única: extremadamente fina y crujiente cuando está fresco, pero se vuelve flexible al envolver alimentos. El sabor es neutro con un toque ligeramente tostado, lo que lo hace perfecto para acompañar desde quesos y embutidos hasta guisos y ensaladas.
La preparación requiere paciencia y técnica, especialmente en el estirado, que debe ser tan fino como sea posible sin romper la masa. El secreto está en el reposo adecuado de la masa y la temperatura correcta del horno, que debe estar muy caliente para lograr esa cocción rápida que produce las burbujas características.
Para presentarlo, lo ideal es apilar las hojas de lavash en una cesta de pan forrada con un paño de lino, o colocarlas en forma de abanico en una tabla de madera. Se puede servir acompañado de aceite de oliva para mojar, mezcla de especias za'atar, o simplemente como base para wraps y rollitos.
Este pan es increíblemente versátil: se puede usar como sustituto de tortillas, como base para pizzas delgadas, o incluso triturarlo para hacer migas crujientes. Su larga vida útil (cuando se almacena correctamente) lo convierte en un alimento práctico para tener siempre a mano.
El lavash no es solo un alimento, sino un símbolo cultural que representa hospitalidad y comunidad en la tradición armenia. Cada familia tiene su propia variación, transmitida de generación en generación, haciendo de cada lavash una pequeña obra de arte culinaria.
Añadir 2 cucharadas de za'atar o una mezcla de orégano, tomillo y romero secos a la masa antes de amasar.
Sustituir la mitad de la harina blanca por harina integral para un pan más nutritivo y con sabor a nuez.
Mezclar 2 dientes de ajo triturados con el aceite de oliva antes de añadirlo a la masa.
Una vez completamente frío, guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Para recuperar la crujiente, calentar 2-3 minutos en horno a 180°C antes de servir.
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