Un embutido horneado bávaro, suave y especiado

Para que quede de diez, empieza por conseguir una pasta de carne fina y homogénea en el procesador. Es el paso más importante para lograr esa textura suave y uniforme. Si quedan trozos o no se emulsiona bien con la leche, el resultado será granuloso. Usa la carne bien fría y procésala en lotes si es necesario.
La mezcla debe quedar húmeda pero manejable. Si ves que está demasiado blanda, puedes añadir un poco más de pan rallado; si está muy seca, un chorrito más de leche fría. Al verterla en el molde, presiona bien para eliminar las burbujas de aire, que después crean huecos al cortarlo.
El punto de horneado es clave: debe estar dorado y firme al tacto. No lo saques antes de tiempo. Luego, deja reposar 10-15 minutos fuera del horno antes de desmoldar y cortar. Este reposo es fundamental para que se asiente, conserve su jugo y no se desmorone. Si lo cortas caliente, se desparramará.
Mi consejo: si no tienes mejorana, usa un poco de tomillo seco, pero la mejorana le da su toque auténtico. Se sirve tradicionalmente en rodajas gruesas con mostaza dulce y chucrut. También es excelente frío al día siguiente, cortado fino para un bocadillo.
Añadir 100g de queso Emmental rallado a la mezcla para un sabor más cremoso
Incorporar 1 cucharadita de pimentón picante o ají molido para quienes prefieren más picante
Hornear en moldes individuales para porciones personales, reduciendo el tiempo de horneado a 30-40 minutos
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Se puede consumir frío o recalentar en el horno o sartén.
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23 de febrero de 2026
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