Calienta la leche a fuego lento y añade la vainilla al final

El secreto para que salga bien está en controlar el calor. Calienta la leche a fuego medio-bajo y remueve de vez en cuando. Si la hierves o la calientas demasiado rápido, puede quemarse en el fondo del cazo o formar una capa de piel en la superficie. Lo ideal es que llegue a unos 70-80°C, que es cuando está caliente pero sin hervir.
Añade la esencia de vainilla justo al final, cuando apagues el fuego. Si la añades antes y la cueces, el aroma más delicado se evapora y pierde fuerza. Remueve bien para que se integre.
Para endulzar, usa miel y disuélvela bien con la leche caliente. Pruébala y ajusta, porque la miel puede variar en dulzor. Si no tienes miel, azúcar blanco o moreno funcionan, pero disuélvelos desde el principio para que no queden grumos.
Sírvela inmediatamente en tazas calientes para que no se enfríe rápido. La canela molida es opcional, pero espolvoréala en el momento de servir, no mientras se calienta la leche, para que no se apelmace.
Añade 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo, una pizca de pimienta negra y jengibre fresco rallado para una versión antiinflamatoria.
Añade 1 cucharada de cacao en polvo sin azúcar junto con la vainilla para crear un delicioso chocolate caliente suave.
Sustituye la leche entera por leche de almendras, avena o coco, y la miel por sirope de agave o azúcar de coco.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente antes de consumir, removiendo bien.
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23 de febrero de 2026
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